<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060</id><updated>2012-02-12T00:00:06.528-08:00</updated><category term='violines'/><category term='oscuridad'/><category term='chimbote'/><category term='Nina Simone'/><category term='negro'/><category term='palma'/><category term='Peter Bjorn'/><category term='loco'/><category term='locura'/><category term='ciegos'/><category term='metro'/><category term='the jesus and mary chain'/><category term='música'/><category term='horror'/><category term='erasmo de rotterdam'/><category term='The Libertines'/><category term='Arcade Fire'/><category term='pumas'/><category term='sabato'/><category term='bomba'/><category term='informre sobre ciegos'/><category term='Paris'/><category term='huella'/><category term='ceguera'/><category term='sobre heroes y tumbas'/><category term='el gran chaparral'/><category term='miedo'/><category term='calato'/><category term='wong'/><title type='text'>TAQUICARDIA</title><subtitle type='html'>Por ahora una chica con nervios de goma que ha elegido el trabajo perfecto para hacerle trizas el ánimo. Busco historias, me asusto en el intento, soporto taquicardias, publico lo obtenido, me estreso, me asusto, recupero el aire y vuelvo a buscar otras historias. No he dejado el trabajo en siete años, quizá porque no sé vivir de otra manera. Ahora me esmero en aprender a respirar distinto y este blog forma parte de mi experimento.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>38</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-4020031013367937827</id><published>2008-11-05T17:33:00.001-08:00</published><updated>2008-11-05T17:38:35.734-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sobre heroes y tumbas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ceguera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='negro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='oscuridad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sabato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciegos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='the jesus and mary chain'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='informre sobre ciegos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='miedo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='horror'/><title type='text'>Darklands</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SRJJyooyaRI/AAAAAAAAAN0/_zkNEMOa0sg/s1600-h/darkness.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 247px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SRJJyooyaRI/AAAAAAAAAN0/_zkNEMOa0sg/s320/darkness.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5265352048600312082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Hasta hoy no les he hablado de la oscuridad y de lo mucho que me aterra esa pared negra, infinita, que nos vuelve vulnerables a todo. Odio los apagones, odio el silencio que trae consigo la boca de lobo de la noche, odio el chillido leve que siento en el oído, ese sonido leve que de inmediato anuncia que algo puede suceder. No ver más allá de mis narices me asusta, y me atemoriza mucho más no poder atravesar las entrañas de la oscuridad con un rayo de luz. Así sea con la debilidad de una vela o con la fortaleza de una linterna cargada de baterías nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás por eso me asusta la ceguera y comprendo como el temor a ella puede llegar en convertirse a la vez en una suerte de aversión. No sé por qué caló tanto en mí el Informe sobre ciegos de Ernesto Sábato, ese tratado aparte dentro de Sobre Héroes y tumbas, en el cual los ciegos son en resumen una secta, un grupo de seres abominables. No es que piense esto de los invidentes, para nada, pero debo confesar que la oscuridad y la ceguera, son para mi lo mismo, la primera es quizás un paréntesis de la segunda, un experimento macabro creado para introducirnos a un mundo de horror, de inseguridad, de fragilidad absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo pasajes del libro de Sábato como este: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“…Y así, paulatinamente, con una fuerza tan grande y paradojal como la que en las pesadillas nos hacen marchar hacia el horror, fui penetrando en las regiones prohibidas donde empieza a reinar la oscuridad metafísica, vislumbrando aquí y allá, al comienzo indistintamente, como fugitivos y equívocos fantasmas, luego con mayor y aterradora precisión, todo un mundo de seres abominables.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerdo otros más. A papá le gustaba contarnos cuentos de terror en la más absoluta oscuridad, privándonos de la posibilidad de volver a la luz con el simple ejercicio de presión del interruptor. Papá bajaba la luz general y eso nos gustaba, las historias así sonaban mejor, nos asustaban más, a mí me partían de miedo. Esa era una oscuridad lúdica, pero oscuridad al fin y al cabo. No trato de decir que cargo con un trauma que busco ahora exteriorizar, solo quiero evidenciar mi primer contacto con la nada pintada de negro. Desde entonces nos reconocimos como enemigos eternos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado más de treinta años y la aversión se mantiene. Apagar la luz antes de dormir me asusta, pero hoy el cansancio se ha convertido en ese haz de luz que atraviesa la oscuridad. Antes de rescatar mis más negros temores, quedo sumida en un sueño profundo, que no me conduce hacia las pesadillas sino a la amnesia absoluta, esa nada que devora mis recuerdos revividos, claro, reeditados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagar la luz a solas hasta hoy me genera un cosquilleo leve en la panza. No encontrar fósforos se traduce en un sudor frío en la frente. Recorrer los oscuros pasillos de un edificio puede acabar por agarrotarme los músculos. Y la oscuridad en la playa, esa oscuridad si que logra devolverme a ese temor primigenio, a ese miedo de mi infancia, a ese terror color muerte del cual hasta hoy no logro desligarme. Buenas noches y esta vez, por supuesto, dormiré con la luz encendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;“..... Mi conclusión es obvia: sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas. Y ese gobierno se hace mediante la Secta Sagrada de los Ciegos. Es tan claro todo que casi me pondría a reír si no me poseyera el pavor.”&lt;/span&gt; (Sobre héroes y tumbas – Ernesto Sábato)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dejo Darklands de The Jesus and Mary chain...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/dvfmQOyQt5c&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/dvfmQOyQt5c&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-4020031013367937827?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/4020031013367937827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=4020031013367937827' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4020031013367937827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4020031013367937827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/11/darklands.html' title='Darklands'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SRJJyooyaRI/AAAAAAAAAN0/_zkNEMOa0sg/s72-c/darkness.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-8388879135422422002</id><published>2008-09-21T18:43:00.000-07:00</published><updated>2008-09-21T20:04:05.379-07:00</updated><title type='text'>El suave scratch de mi padre</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CEUNO%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Este es un paréntesis, una nota aparte, sí, eso es, este post es en esencia notas. Las notas que han marcado mi infancia, la de de mis hermanos y la vida de mi madre. Este post se lo dedico por eso a mi padre, a Paco, al &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/el-viejo-enterrador-de-la-comarca.html"&gt;Viejo enterrador de la comarca&lt;/a&gt;, &lt;/i&gt;uno de los más grandes melómanos que he conocido en mi vida, el responsable de esta afición inconmensurable que mi familia y yo tenemos por la música. Paco, mi papá, siempre tuvo un gusto exquisito por la música, un gusto clásico, exigente, una fascinación por los grandes compositores.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Recuerdo haber despertado cada domingo de mi infancia oyendo el sonido inolvidable de los discos de vinilo de mi padre. Ese scratch que nos ponía los pelos de punta. Recuerdo a papá y mamá sentados en la sala de la casa flotando con las melodías de Bizet, Wagner, Chopin, Grieg, Orff, Beethoven, Smetana, entre muchos, muchísimos otros.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Recuerdo a papá contándonos cada una de las historias detrás de cada una de las piezas que nuestros jóvenes oídos aprehendían.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Si tuviera que hacer una elección de las composiciones más significativas de mi padre y, por lo tanto, de mi vida, quizás empezaría por la opera &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Carmen &lt;/span&gt;de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bizet&lt;/span&gt;. Mamá traducía la letra y papá batía las manos contra el viento al ritmo de cada uno de los instrumentos. Papá silbaba, nosotros vibrábamos. Para entenderlo les diría que escuchen &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"La Habanera", &lt;/span&gt;&lt;span&gt;un extracto hermoso de la opera&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Carmen.&lt;/span&gt; y que mejor manera de disfrutarlo que viendo este fragmento de la película &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Carmen&lt;/span&gt; dirigida por el español Carlos Saura.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Bb6SaU8asSE&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Bb6SaU8asSE&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tendrian que continuar ahora, por supuesto, con "Catulli Carmina", pieza importante de la impresionante trilogía de Carl Orff. Aún me pregunto como esas notas tan intensas y, por momento, violentas podían parecernos entonces maravillosas. Cuando oigan este fragmento lo comprenderán.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/HrRVSf5GHyQ&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/HrRVSf5GHyQ&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero también estuvo la música que Edvard Grieg compuso para una de las novelas del noruego Ibsen, me refiero a &lt;span style="font-style: italic;"&gt; "Peer Gynt"&lt;/span&gt;. Una de las favoritas de mi padre, una de mis favoritas sin duda. Les dejo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"In the hall of the Mountain King".&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fzyi3C4gNnE&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/fzyi3C4gNnE&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Es imprescindible incluir en este breve viaje por los sonidos de la vida de mi padre a Wagner y&lt;span style="font-style: italic;"&gt; "La cabalgata de las Valkirias"&lt;/span&gt;, esa cabalgata que Coppola capturó para su impresionante&lt;span style="font-style: italic;"&gt; "Apocalipsis Now".&lt;/span&gt; Quien puede olvidar este escena.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Gz3Cc7wlfkI&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Gz3Cc7wlfkI&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por supuesto que también está Debussy y su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Claro de Luna"&lt;/span&gt;...&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/yVpxLraHphk&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/yVpxLraHphk&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y Mendelssohn, ese compositor que hoy papá no deja de oír en su discman mientras se recupera de esta horrenda enfermedad que nos mata a quienes tanto lo adoramos de a pocos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/CCLxso5XDN4&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/CCLxso5XDN4&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;La lista es sin duda interminable, pero este es tan solo un pequeño regalo para ustedes de Paco, mi padre, el Viejo enterrador de la comarca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-8388879135422422002?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/8388879135422422002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=8388879135422422002' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8388879135422422002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8388879135422422002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/09/el-suave-scratch-de-mi-padre.html' title='El suave scratch de mi padre'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-4531129178579862106</id><published>2008-09-14T20:28:00.000-07:00</published><updated>2008-09-14T20:53:10.002-07:00</updated><title type='text'>Sueños tanáticos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SM3YFQENJ5I/AAAAAAAAAJ4/LbT7mVN-IkE/s1600-h/xime+2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SM3YFQENJ5I/AAAAAAAAAJ4/LbT7mVN-IkE/s320/xime+2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5246086725680048018" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta ha sido una semana extraña. Al margen de que cada cierto tiempo, como el común de los mortales, pienso en la muerte, debo confesar que esta semana tánatos y su pulsión por la parca me convirtieron en una de sus víctimas. He vivido estos días con el pleno convencimiento de que algo terrible estaba a punto ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, quizás se pregunten,  ¿Por qué esa obsesión con la muerte? No tengo una repuesta convincente en realidad. Pero todo comenzó esta semana cuando detecté ciertas señales que el azar insistía en mandarme. Iba a viajar a la selva por cosas del trabajo y una bronquitis repentina me regresó a la cama. Entonces D., un amigo del trabajo, se ofreció a ayudarme: el viajaría a la jungla en mi lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, la llamada de D. confirmó mis sospechas. Algo tenía que salir mal. Y acá viene la segunda señal. El auto en el que viajaba D. atropelló a un hombre en el camino, a un sujeto que apareció de la nada, en medio de la carretera. D. claro tuvo que volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bronquitis, accidente, que venía después: una llamada de mi jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-R. ¿Y estás bien?&lt;br /&gt;-Sí, estoy mejor&lt;br /&gt;-Bueno, entonces pide una camioneta y viaja a la selva. Es importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, debía viajar a Tingo María, tenía que hacerlo, y debo confesar que a estas alturas no cabía duda que el azar me estaba gritando al oído que no viaje, que ni muerta. Mi lado responsable, ese que odio tantas veces, me impulsó a ignorar las señales, a deshacerme de las supersticiones y a sacar un poco de valor de donde sea para partir hacia  lo desconocido. No debo ser cobarde, no soy cobarde, repetía una y otra vez este mantra en mi cabeza, no soy cobarde, no lo soy, no quiero viajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vienieron entonces diez largas, larguísimas horas de viaje. Mi cabeza ardía en pensamientos negativos, solo pensaba que un camión invadiría de pronto nuestro carril, que el vacío de los abismos terminaría por devorarnos, que el mal tiempo le jugaría una mala pasada a las llantas, que de buena cara nada. Contaminé en el camino mi cuerpo con una jugosa dosis de adrenalina, el auto patinó, la lluvia y el granizo complicaron la visibilidad, me persigne cada 10 kilómetros, me asusté cada cinco, nos chocamos levemente contra uno de los arcos de contención del camino, sobrevivimos al trayecto. Y, olvidaba un detalle relevante que contribuyó con creces a crear este clima insoportable: la policía. En cada peaje advertían que debíamos tener cuidado con los asaltos y los terrucos. El cocktail era mortífero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El regreso, el regreso fue igual. Lluvia, granizo, un camión que esta vez sí invadió nuestro carril, la camioneta se dañó, la repararon, pero, finalmente, llegué a salvo a casa. Pensé entonces que al fin iba a poder descontaminar mi cabeza del estrés y de los malos pensamientos. No fue así, claro, nunca es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve que viajar de nuevo a los dos días, esta vez en avión, y horas antes de volar solo podía visualizar la estrepitosa caída de la nave. Era inevitable, me había salvado de un viaje por tierra, pero este, si seria el final. Mi insistencia terminaría por arrancarme la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el vuelo pensaba en mi familia, en el dolor, en todo lo que me hubiera gustado hacer, decir, en lo mucho que suelo atormentarme con el futuro, con el tiempo, con las horas, los minutos, con el final. Esta semana, por eso, y muchas cosas más, ha sido extraña, rara, sobretodo, porque he caído en la cuenta que no puedo despejar, ahuyentar de mi cabeza estos sueños tanáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Les ha pasado lo mismo?¿Sienten que a veces viven al límite?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ocurre escuchar ahora Sweet dreams de Anniel Lennox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/H-y91mzjaHA&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/H-y91mzjaHA&amp;amp;hl=en&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-4531129178579862106?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/4531129178579862106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=4531129178579862106' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4531129178579862106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4531129178579862106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/09/sueos-tanticos.html' title='Sueños tanáticos'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SM3YFQENJ5I/AAAAAAAAAJ4/LbT7mVN-IkE/s72-c/xime+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7336208196778019248</id><published>2008-09-06T09:55:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T16:52:56.847-07:00</updated><title type='text'>Mi problema con las hormigas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SMK-GjF8HEI/AAAAAAAAAJw/f9tTowXo8Og/s1600-h/hormigas+copy.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242961935921323074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SMK-GjF8HEI/AAAAAAAAAJw/f9tTowXo8Og/s320/hormigas+copy.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta content="text/html; charset=utf-8" equiv="Content-Type"&gt;&lt;meta content="Word.Document" name="ProgId"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Generator"&gt;&lt;meta content="Microsoft Word 11" name="Originator"&gt;&lt;link href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CEUNO%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml" rel="File-List"&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Una termita acaba de aterrizar en mi hombro. Acabo de tirar el Mouse al suelo, he pegado un brinco que podría clasificar para las olimpiadas y ahora con los lentes puestos, trato de detectar en que viga de madera, estos bichos gigantes le dan rienda suelta a la gula.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;M. se ríe, dice que estoy loca, es una compañera del trabajo que se toma las cosas con calma. Le digo que estoy segura que desde allá arriba, desde el techo, las visitantes nos observan.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Vuelvo a mi máquina. Y otra paracaidista vuelve a caer, como si hubiera estado esperando mi regreso. Aterriza en mi escritorio, considero que es demasiado, claro, y salgo corriendo a la puerta y me topo con mi jefe.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¿Qué pasa R.?, sonríe al ver mi cara.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Jefe hay termitas, termitas comiéndose el techo de la oficina, no puedo trabajar acá ¿Llamemos a un exterminador?&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;M. no lo soporta y trata de llamarme a la razón.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-R. exagera, solo cayeron dos. No sabemos de donde vienen, salvo que si las visitantes han de practicar caída libre ven como zona segura de aterrizaje el cuerpo de R. – M. vuelve a reír.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Salgo de la oficina con mi máquina, total, si ellos pueden vivir con esos bichos que lo hagan, yo no. Entonces observo en el techo una hilera de termitas andando en fila india, me pregunto hacia donde van, si pretenden perseguirme y qué plan se traen entre patas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-Miren, allá arriba, allí están.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;El jefe y M. levantan la vista y concluyen, por fin, que a lo mejor si sería bueno llamar a un “matatodo” y entonces, por supuesto, otra termita suicida cae esta vez en mi cara.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;-¡Ahhhhhhh!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Corro por el pasillo para quitármela de encima. Y ahora estoy convencida que sí, por alguna razón, yo R. soy un imán de termitas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Si no lo dije antes, ahora debe resultar evidente: tengo un problema con las hormigas, me aterran profundamente. Se imaginarán lo que me sucede con las termitas. Y ahora que lo pienso, no sé por qué en casa, cada cierto tiempo, una de ellas encuentra fascinante dar vueltas por mi cuarto y poner por un instante mi vida de cabeza. Creo que esto tiene que ver con un recuerdo que tengo fresco, fresquísimo y&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;el cual plasmé en un texto que escribí hace un buen tiempo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;“&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;No sé desde cuándo ni por qué pero me asustan las hormigas. Me imagino que mientras duermo profundamente, mientras sueño, este grupo de animalitos diminutos hacen de las suyas, con patitas de gallo se impulsan para subir, ellas pretenden, lo sé, escalar mi cuerpo, y comienzan por conquistar la primera cima, mi pie, el mero pulgar.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Luego no conformes con ganar esa nimia batalla, a paso de hormiga continúan con su trayecto hasta llegar a mis rodillas, en fila india van subiendo primero dos, luego tres, cuatro, diez, veinte y siguen viniendo más. Las hormigas alpinistas trepan ahora por mi short, tambalean, la suave respiración las marea un poco, para ellas es como el vaivén de un barco en altamar (no hay gravol para hormigas) siguen a paso ligero, ligerísimo, enrumban ahora hacia mi panza. La jefa mueve sus antenitas y decide llevar a la tropa color chocolate hacia el norte.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Pero de pronto deciden desviarse por mi brazo derecho, unos montículos un poco altos, bastante raros para ellas, ubicados en el centro de ese paisaje cutáneo y agreste, les impiden mirar más allá, mejor optar por lo seguro: los brazos. Uno, dos, repiten al unísono, tres, cuatro. Llegan a mi cuello, otra vez patitas de gallo para conquistar mi mentón, se acercan sigilosamente a mi boca, siento un cosquilleo, abro los ojos, parpadeo, ellas mueven confundidas esos cientos de antenitas, quizá tratando de decodificar que tipo de fieros bichos pueden ser mis ojos, repletos por todo lados de patitas pestañas. Las sacudo de mi cuerpo desesperada, ignoro todo lo que han sufrido para llegar hasta el final. Un escalofrío recorre de golpe mi espalda, las siento por todos lados, en cada rincón.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Todo esto imagino cada vez que me topo con uno de esos bichitos caminando por el suelo. Al margen de soñar despierta al verlas, está también el recuerdo que tengo de algo que nunca sucedió, pero que siento tan real que solo ese episodio ficticio instalado en mi memoria, y que estoy a punto de narrarles, ha sido capaz de desarrollar en mi una tremenda fobia a las hormigas. Tengo 7 años, me alisto para ir al colegio, por alguna razón tengo la pierna izquierda bañada en azúcar y cientos, miles de hormigas panzonas y hambrientas trepan desesperadas para comer toda esa miel y terminan mordisqueándome las rodillas, si me concentró puedo incluso sentir el dolor que me produjo cada masticada de hormiga, en sus mandíbulas no solo llevaban pequeños granitos de azúcar sino también pequeñísimas, ínfimas partículas de mi piel. Suculento banquete el de esos golosos bichitos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Al margen de mi imaginación y de los recuerdos inexistentes, como si no fueran suficientes, ahora tengo que lidiar con el cariño que siente mi hermana X. por esos bichejos tragones. Si me topo con una de mis diminutas enemigas en la cocina y tomo un trapo para matarla, mi hermana X. me pide que la deje vivir. &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La última vez me salió con que esa hormiguita a la que yo, por supuesto, pretendía aniquilar, siempre merodea la cocina.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;-Siempre anda sola, no molesta a nadie, como perdida – le faltó decir desvalida - es como parte de la casa. No la mates, me dijo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Mire entonces con cierto odio a mi adversaria y cedí al pedido de X.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ahora limpio la mesa de la cocina, cuidando de no aplastar a la diminuta amiga de mi hermana. Solo espero que ahora no corra la voz a sus compañeras y que pronto una colonia de hormiguitas alpinistas decida mudarse a mi casa, al escuchar de boca de mi privilegiado huésped esta increíble historia, sobre un rincón en Miraflores que se ha convertido en una zona liberada para las marroncitas escaladoras.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Bueno, vuelvo a la cama y trataré de no soñar esta noche, con una inmensa y potente botella de Raid.”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;Ahora estoy segura que me entienden. Por supuesto, que las hormigas me aterran, imaginan lo que puedo sentir si una termita aterriza en mi hombro y más aún como me siento ahora que sé que un par de días tendré que viajar a la selva agreste por el trabajo. Voy muerta, eso es todo lo que puede decirles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Les dejo este video de Charly García, no podría ser otro.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/U2We1V299rU&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7336208196778019248?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7336208196778019248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7336208196778019248' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7336208196778019248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7336208196778019248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/09/mi-problema-con-las-hormigas.html' title='Mi problema con las hormigas'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SMK-GjF8HEI/AAAAAAAAAJw/f9tTowXo8Og/s72-c/hormigas+copy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-8391820850149229037</id><published>2008-06-26T21:47:00.000-07:00</published><updated>2008-06-26T21:55:26.431-07:00</updated><title type='text'>Gracias J.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SGRyLAsHwSI/AAAAAAAAAJo/pk8G8MHm88g/s1600-h/avion+1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SGRyLAsHwSI/AAAAAAAAAJo/pk8G8MHm88g/s320/avion+1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5216419801891062050" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;J. es la única persona a quien le debo mi temor a los aviones y este post es, probablemente, un tributo a su constancia. Y hablo de constancia porque vaya que J. se esmero en sumar un nuevo miedo a mi vida. Como si los que soportó ya no fueran suficientes. Aún lo recuerdo, campaña electoral de 2001, una avioneta de 12 pasajeros esperaba para llevarnos a Jauja con uno de los candidatos favoritos abordo. J. se retrasó como siempre, pero llegó justo a tiempo. J. tenía esta vez un aliciente: estrenar su ritual pesimista frente a mí. Y así comenzó su peculiar perorata.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-R. ¿Rezaste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Recé?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Sí, sabes que es altamente probable que esta avioneta se caiga ¿No? Vamos, es una nave pequeña de doce pasajeros, está reventando, una de las posibles víctimas está bastante gorda, lleva media hora atiborrándose de chocolates, y siempre he pensado que ante el peligro inminente lo mejor es empezar por rezar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-J. ¿Qué estás hablando?&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A mí, a la joven R., no le entraba en la cabeza tal posibilidad. Yo cubría mi primera campaña política, iba a viajar innumerables veces en avión, avioneta y helicóptero y no podía esperar un minuto más, quería partir. Quería llegar volando a lugares alejados del Perú, a lugares que realmente me sorprendieran, espacios que ni siquiera había podido imaginar. Iba a pasar los siguientes dos meses de mi vida yendo de un lado a otro, mi suerte no podía ser mejor. Pero no había caído en el pequeño detalle, J. iba a viajar conmigo y si bien no le temía a los aviones, sí le atraía profundamente la idea de desarrollar en mí una fobia a volar.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-R. si sobrevivo ¿Qué quieres que le diga a tu mamá?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Nada, no va a pasar nada ¿Qué estás diciendo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Vamos, es como un pequeño testamento verbal. Por ejemplo, si yo muero y tú vives, cosa que es imposible, lo más probable es que ninguno los dos vuelva con vida, quiero que tu conserves mis libros y mis discos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Basta J. me estás torturando. ¡Cállate!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Espera ya va a despegar, dame tu mano R., cierra los ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-J. no me asustas, no me asusta volar. Todo lo contrario.&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;J., debo agregar a esta historia, tiene un humor negro insufrible, un humor que se pierde entre la realidad y la ficción. A lo que voy es que, algunas veces, sus bromas suenan tan reales, que más de una persona confundida ha querido meterle un golpe por su falta de tino. Y aquí les va el ejemplo. Hace unos años, J. le dijo una vez a mamá R. que el avión en el que yo viajaba se había perdido, que no sabían mi paradero y que solo quedaba rezar. Mi madre obvio casi se desmaya, tuvieron que darle un calmante y cuando aterricé y la llamé para decirle que acababa de llegar a Lima, me dijo: &lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-R, aterrizaron ¿Estás bien? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Sí – respondí - ¿Por qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿No se había perdido el avión?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Perdido? No ¿De qué estás hablando? Para nada…&lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Acto seguido, escuché un grito aterrador del otro lado del teléfono, seguido del nombre de J. Oír el nombre basto para que comprendiera que había pasado. Bueno, ahora entienden a que me refiero cuando hablo del humor negro de J. &lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;En fin, tras más de un mes viajando con mi extraño amigo, de pasar por una tremenda turbulencia en la que solo escuchaba un grito ensordecedor: reza R., por dios, reza. Finalmente, desarrollé una profunda fobia a las avionetas y, sobretodo, al despegue de los aviones. Ahora, volar se ha convertido para mí en un ritual. Aferro mis manos a la silla, el sudor es incontrolable, me persigno, rezo, rezo como si fuera mi única salvación, y mientras repito mis plegarias visualizo la cara de mi madre, de mi familia, pienso en si ese será el último día de mi vida y luego ya en el aire, vuelvo a respirar de a pocos. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;J., por el contrario, sube feliz al avión, no se persigna, no reza, cierra los ojos, sonríe, y espera tranquilo a que le avisen que acaba de llegar a su destino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Gracias J. Y, como lo dije al inicio de este post, este es solo un tributo a tu constancia a prueba de balas y a tu humor incomprendido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;Les dejo este video que me gusta mucho y que, por cierto, encaja muy bien con el post.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/qikRcAiCtKM&amp;amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qikRcAiCtKM&amp;amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-8391820850149229037?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/8391820850149229037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=8391820850149229037' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8391820850149229037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8391820850149229037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/06/gracias-j.html' title='Gracias J.'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SGRyLAsHwSI/AAAAAAAAAJo/pk8G8MHm88g/s72-c/avion+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5431411421344966283</id><published>2008-05-23T21:21:00.000-07:00</published><updated>2008-05-24T09:00:01.217-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pumas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Peter Bjorn'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Arcade Fire'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el gran chaparral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nina Simone'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='The Libertines'/><title type='text'>¿Mi primera victoria?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SDecUwpsdzI/AAAAAAAAAJg/Mzyc0j6-gVM/s1600-h/puma+final.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SDecUwpsdzI/AAAAAAAAAJg/Mzyc0j6-gVM/s320/puma+final.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5203799774920996658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hace unos días, mientras viajaba rumbo a una comunidad al norte de Lima, me di cuenta que la simbiosis entre la música y la naturaleza, me produce un vértigo, absolutamente, placentero y sobretodo adictivo. Es decir, observo los paisajes, respiro muy hondo, contemplo extasiada la polvareda que flota en el camino, polvareda encantadora que evidencia la lucha entre las llantas y la trocha. Y, mientras ocurre esto, hilo las imágenes que se acumulan una tras otra en mi cabeza con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Wake up&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Arcade Fire&lt;/span&gt;, miro los árboles de naranjas y mandarinas y suena &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Young Folks&lt;/span&gt; de&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Peter Bjorn&lt;/span&gt;, descubro entonces que una sonrisa inmensa desafía la elasticidad de mi cara, y continua &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nina Simone&lt;/span&gt; con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;I want a Little sugar in my bowl&lt;/span&gt; y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Alvy Singer Big Band&lt;/span&gt; con &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Empezando a terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Esta súbita proclividad a la felicidad es sostenida y recurrente en mis salidas al campo, y supera mis líos, preocupaciones y taquicardias. Solo, en esos instantes, soy consciente a cabalidad que por unos minutos, horas, incluso días, soy feliz. Pero, extrañamente, esta sensación sufrió esta vez un ligero traspié. Y el traspié o, mejor dicho, los traspiés tienen nombre, pumas. Sí, apenas entre en la comunidad de Santa Rosa, William y Lucio, dos pobladores de la zona se acercaron de inmediato, bastante preocupados, para confesarme que tres feroces pumas, tres bestias salvajes, se habían escapado hacía unas pocas horas del fundo “El Gran Chaparral”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Y “El gran Chaparral” ¿A cuántos kilómetros está? - claro que pregunté.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-A diez minutos. Pero no se preocupe, son como gatitos, les tira una piedra y se van, además, ya se comieron una oveja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Solo pensé, una oveja entre tres pumas, vamos, es un canapé para esos “gatitos”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Debo confesarles, sin embargo, y a riesgo de sonar estúpida, que por un momento una súbita valentía y un tonto sentido de responsabilidad me indicaron que debía continuar. Si mis amigos no se agitaban, porque tendría que hacerlo yo. Además, las posibilidades de que me topara en medio del campo con un puma, eran, eran…de nueve a uno. Nueve a uno, sí, nueve a uno. En ese preciso momento, se esfumó mi dosis de coraje. Quería largarme ya. Los ingenieros, poco observadores quizás, no se percataron de mi desencajado rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Señorita, espérenos un ratito aquí, que tenemos que revisar unas turbinas de la planta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Yo asentí, no me quedaban palabras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Me dejaban en medio del campo, por unos minutos, porque era más importante revisar las máquinas, a mí, a mí que me coma un puma, de seguro pensaron. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero diez minutos después, tras confundir el vaivén de los árboles con las pisadas de los pumas, el sonido de un riachuelo con sus salivosas fauces, el ataque de los mosquitos con sus delgados bigotes, regresé, ahí mismo, mientras mantenía la vista perdida en la perfecta geometría del valle, al estado de éxtasis inicial. Era demasiado hermoso aquel lugar, como para que tres pumas prefirieran reemplazar la vista del paisaje por un banquete, claro, en el que yo haría las veces del plato fuerte&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Habían escapado al fin, dejado atrás el cautiverio, eran libres, y en medio de un suculento rebaño de ovejas, de esas lentas y sabrosas nubecitas, ¿Acaso podía calificar mi regordeta anatomía como plato de fondo? No lo creo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Tomé entonces los audífonos y dejé una vez más que el verde intenso y abrumador ingresara a mis ojos al ritmo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;What Katie did&lt;/span&gt; de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;The Libertines. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span&gt;Por cierto ¿No es esta mi primera victoria? ¿La primera en este blog?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;object height="355" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/XhnK5zXOwL8&amp;amp;hl=en"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/XhnK5zXOwL8&amp;amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5431411421344966283?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5431411421344966283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5431411421344966283' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5431411421344966283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5431411421344966283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/05/mi-primera-victoria.html' title='¿Mi primera victoria?'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SDecUwpsdzI/AAAAAAAAAJg/Mzyc0j6-gVM/s72-c/puma+final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7933304084723799946</id><published>2008-05-03T15:28:00.000-07:00</published><updated>2008-05-03T15:32:46.062-07:00</updated><title type='text'>LA RAÍZ DE MIS MIEDOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SBznRgDvupI/AAAAAAAAAJY/Hr6xB72QK6Q/s1600-h/la+raiz.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SBznRgDvupI/AAAAAAAAAJY/Hr6xB72QK6Q/s320/la+raiz.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196282357928147602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Hace unos días conversando con mamá R. entendí cómo, cuándo y bajo qué circunstancias empezó todo. Y cuando hablo de todo, me refiero a encontrar la raíz del miedo, el origen de mis fobias, taquicardias y demás eventos inesperados, que suelen poner a prueba mis nervios de goma.&lt;/p&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Todo indica que el inicio de mi vida está estrechamente relacionado con mi carne trémula. Y la historia empieza una semana atrás, cuando mamá R. y yo conversábamos de la vida tumbadas en la sala de la casa. Yo planeaba un viaje a Bogotá con P., mi mejor amiga de la universidad y de la vida, con la misma P. con la que solo estudiábamos por las madrugadas, porque odiábamos el ruido de las tardes y porque por las tardes, preferíamos tomarnos un café, fumar un pucho y hablar de nuestros líos. P. intentaba convencerme de que la acompañara a un viaje a Bogotá, a la feria del libro, al encuentro de cronistas. Yo hacia cálculos y pensaba en como huir del trabajo.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;De pronto se me ocurrió preguntarle a mamá R. si había estado en Colombia, alguna vez, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y respondió:&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-Ambas estuvimos&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-¿Yo estuve?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-Claro, en mi barriga, yo tenía 5 meses de embarazo. Esos eran días difíciles en Colombia, el narcotráfico y las FARC que secuestraban a todo extranjero que se topaban en el camino.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-¿Y viajaste estando embarazada?&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-Sí, tu papá llegó un día por la tarde, me contó que acababa de comprar un volkswagen del año color blanco humo y me dijo: mañana por la mañana, partimos a Venezuela. Eso implicaba cruzar todo Ecuador y la violenta Colombia de entonces. Papá R. conduciría.&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-¿No pensaste en lo arriesgado del viaje? Vamos, yo estaba en tu panza.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-Sí, pero era una aventura y un viaje que habíamos querido hacer hace mucho tiempo. Pero tomamos precauciones ehhh!!! solo viajábamos por las mañanas, nunca por las noches.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Vaya excusa.&lt;/p&gt;      &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Era fines de 1976, papá R. recuerda hasta hoy, partiéndose de risa, todas las peripecias por las que pasamos. En Guayaquil, por ejemplo, el auto desapareció una noche y lo hallaron al día siguiente cuadrado en un parque ¿Qué había pasado? Había un desfile y el municipio no tuvo mejor idea que mover el auto a un parque lejano, claro, sin avisarle a los dueños. Cuando atravesaron Colombia, con los nervios crispados, el look de pelo largo de papá R. y la gorra camuflada que había comprado en el camino, solo consiguieron darle más el aspecto de un muchacho rebelde que el de un ingeniero mecánico. El ejército colombiano los detuvo más de una vez en el trayecto.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Mi madre recuerda además…&lt;/p&gt;      &lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-No sabes los sustos que nos diste, por momentos pensábamos que ibas a llegar antes de tiempo. Era como si estuvieras tensa.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Papá R. enumera riendo todos los controles por los que tuvimos que pasar mientras atravesamos tierras colombianas, toda la convulsión que se vivía por esos días, que hacían del viaje una verdadera aventura o tortura. Quizá por eso traté de escapar a los 5 meses, quizá porque sentía ya mis primeras taquicardias, mis primeras danzas temblorosas en la panza de mamá. &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Ese viaje, en cierta forma, explica mucho de mi vida, de mi vocación, de mi extraño gusto por el estrés, aunque trate de ocultarlo en este blog. Creo que el viaje a Colombia fue decisivo. Y si lo analizan, detenidamente, puede explicar la raíz de mis miedos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7933304084723799946?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7933304084723799946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7933304084723799946' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7933304084723799946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7933304084723799946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/05/la-raz-de-mis-miedos.html' title='LA RAÍZ DE MIS MIEDOS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SBznRgDvupI/AAAAAAAAAJY/Hr6xB72QK6Q/s72-c/la+raiz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-8448869460830171870</id><published>2008-04-22T22:59:00.000-07:00</published><updated>2008-04-22T23:02:27.499-07:00</updated><title type='text'>LA LEY SEGÚN K.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SA7QswDvudI/AAAAAAAAAHY/UxJr1p04gn0/s1600-h/arma.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SA7QswDvudI/AAAAAAAAAHY/UxJr1p04gn0/s320/arma.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192316887638194642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Acabó de vivir uno de esos momentos “que solo se ven en la películas”. Me reuní hace un par de días con una persona a la que, por mi trabajo, conozco desde hace un buen tiempo. El es policía, es cristiano y me ha ayudado todo este tiempo a esclarecer algunas dudas que a veces surgen en el trabajo. Su formalidad y respeto me hicieron por un momento olvidarme de cuál es su labor y cuáles son los detalles obvios, mejor dicho, propios de su trabajo. Por ejemplo, la indumentaria inherente a un guardia del orden. Sí, había olvidado que K. es un policía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El Domingo, entonces, mientras tomábamos un café, y K. vigilaba todo el perímetro del lugar, quiénes entraban, quiénes salían, y a la vez conversaba con atención, paréntesis a parte (¿Cómo puede hacer tantas cosas a la vez?¿Lo puedes creer X.?), me percate de un detalle: &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;K. cargaba un libro grande y pesado a cada lugar que íbamos. Sí, mientras trataba de hallar un lugar poco transitado, bajo la sombra de un árbol por ejemplo, o quizás bajo las faldas de la ciudad, K. sujetaba con fuerza su libro, lo paseaba de una mesa a otra sin descuidarlo, buscaba el lugar idóneo. Hasta que por fin K. balbuceó: &lt;i style=""&gt;Aquí esta bien R.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Colocó sobre una silla su portafolio y ubicó a un lado de la mesa el bendito libro negro y solo entonces, sin peso alguno, fue a la barra en busca de un par de cafés. Aproveché el momento a solas y miré con detenimiento el libro, que K. arrastraba a cuestas, como una suerte de castigo. Me percaté, de inmediato, que era una versión del código penal y civil junto, probablemente, una versión bastante resumida pero no por ello menos vistosa. El libro de K. tenía una cubierta de cuero negra, con un cintillo que engarzaba con un broche color plata ambas tapas del libro, bastante elegante el detalle y las letras, las letras del título coronaban sin duda la edición: eran doradas y en bajo relieve.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Cuando K. volvió a la mesa y me alcanzó la taza de café, no pude evitar preguntarle por el libro. Recordé en ese momento que K. acababa de terminar sus estudios en derecho y entonces le dije: &lt;o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-K. veo que no puedes despegarte ni por un segundo de tu Biblia…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Biblia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Hablo de los benditos códigos que cargas de un lado a otro, con total devoción. Creo que el derecho es lo tuyo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Te parece? Revísalo si quieres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Acerqué el libro a mis manos, deslice las yemas de mis dedos por esa superficie rugosa y fría, desabroché el cintillo y al abrir la tapa, solo atiné a decir:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-K. ¡Wow!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-R. ¿Por qué esa cara? Soy policía, es parte de mi indumentaria. Creo que lo olvidaste.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="font-style: italic; text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-No lo olvidé K., solo pasé por alto un pequeño detalle de tu indumentaria. Debo confesar que el traje de civil a veces me confunde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-¿Qué crees R.? ¿Piensas acaso que allá afuera no hay una sarta de terrucos que quisieran ver rodar por el suelo mi cabeza?&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Era una &lt;st1:metricconverter productid="38 milímetros" st="on"&gt;38 milímetros&lt;/st1:metricconverter&gt;, automática, con una caserina extra. El arma de K. era inmensa, brillaba muchísimo y encajaba, perfectamente, dentro del libro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Entendí de pronto, porque mientras conversábamos K. tenía la vista puesta en otro lugar menos en la mesa: K no divagaba, K. cuidaba su vida. Por eso, aferraba con vehemencia el libro de cuero negro a su cuerpo. Pero también me sentí un poco tonta. Escribo desde hace varios meses este blog para exorcizar mis temores y taquicardias, temores que comparados con los de K. no pasan de un simple anecdotario.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ahora, por alguna razón, solo suena en mi cabeza esa canción de The Beatles que tanto me gusta: “Happiness is a warm gun”. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¡Hasta Mañana!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/itfms556DgE&amp;amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/itfms556DgE&amp;amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-8448869460830171870?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/8448869460830171870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=8448869460830171870' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8448869460830171870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8448869460830171870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/04/la-ley-segn-k.html' title='LA LEY SEGÚN K.'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/SA7QswDvudI/AAAAAAAAAHY/UxJr1p04gn0/s72-c/arma.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-428365369168282596</id><published>2008-04-08T12:20:00.000-07:00</published><updated>2008-04-08T12:50:22.144-07:00</updated><title type='text'>AL FILO DE LA NOCHE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R_vLbeG7nEI/AAAAAAAAAHQ/ssQtFcWa_Uo/s1600-h/cuchillos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R_vLbeG7nEI/AAAAAAAAAHQ/ssQtFcWa_Uo/s320/cuchillos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186963068646300738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;He tenido un día de perros, que a mordiscos me ha arrebatado a lo largo del día, hasta la última gota de energía que mantenía en pie a mi cuerpo. Estoy echa bolsa, eso de pasar horas de horas frente a una computadora, realmente, debe ser peligroso. Siento que toda esa energía negativa que emiten esas pantallas, todas esas chatarras electrónicas me han planchado el alma. Pero son las doce de la noche y me largo, he decidido no cruzar el umbral de la una de la madrugada, porque si veo en mi reloj la una, quizás caiga al suelo y eso, siendo honesta, no creo que sea lo más saludable.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y, por suerte, D. &lt;i&gt;ma petite&lt;/i&gt; editora está de acuerdo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Vamos R., &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;siento que esta isla de edición ya está cargada. Y hoy no traje los cuarzos, así que mejor irnos antes que nuestros chacras se contaminen más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Sí, D. es como una pequeña “Dharma”, cree en las energías, en las fuerzas de la naturaleza, en los chacras, fincas y demás sensaciones extraterrenales. &lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Abandonamos, de inmediato, la oficina, felices, no sin antes pasar angustiadas por el detector de metales. Pensábamos, entonces, si ese umbral electromagnético no acabaría por desintegrarnos, por chupar lo poco de vida que quedaba en nuestros cuerpos, por dejarnos derretidas en el suelo, un charco de R. y D., tal como le ocurre por un momento a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Amelie&lt;/span&gt;(abajo les dejo el fragmento, por si no vieron la película).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Logramos cruzar el primer obstáculo y salimos de la oficina, estábamos listas para tomar un taxi, éramos libres, D. hablaba por teléfono, pero de pronto, me mira fijamente y me dice: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-R. avanza, camina… &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Qué pasa D.?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Un cuchillo…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¿Qué?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-El tipo ese tiene un cuchillo y viene hacia nosotras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Debo confesar que a la primera pensé que era una broma, pero D. insistía. Entonces, la miré fijamente para ver si no tenía la vista desorbitada, para descubrir si las pantallas no habían terminado confundiéndola, para sujetarla en caso cayera al suelo. Y, en ese preciso instante, el brillo intenso de un objeto de metal ingresó con violencia hacia mi registro visual, por el rabillo del ojo. Y allí estaba, un sujeto de 1.70, ni flaco ni gordo, algo bigotón y sujetando en posición de ataque un cuchillo de cocina grande y filudo, de esos que pueden obtener el corte perfecto si se trata de preparar un &lt;i style=""&gt;carpaccio&lt;/i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y como ni D. ni yo estábamos dispuestas a terminar de cena en algún rincón retorcido de la ciudad y en la mesa de un grupo de fanáticos de Hanibal Lecter, listos de seguro para deleitarse con nuestros cuerpecitos: retrocedimos de a pocos, sigilosamente, y temblando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;El hombre se acercaba, estaba ya a unos cinco metros y de golpe se detuvo. Otro sujeto, de espaldas a nosotras, le dio el encuentro y le quitó el cuchillo. El bigotón, le susurró tres palabras al oído y la nueva amenaza, volteó con el cuchillo en posición de ataque y en dirección a nosotras. Retrocedimos más y más hasta llegar a la puerta de la oficina. El guardia imperturbable, solo observaba la escena. Como si necesitara de una película para mantenerse en pie y nosotras le ofreciéramos gratis una escena perfecta de suspenso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La nueva amenaza se acercó un poco más y un poco más y cuando estaba a punto de caer al suelo y las taquicardias golpeaban a morir mi pecho, el sujeto dio media vuelta, cruzó la pista y se perdió en la inmensidad de la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-¡Ufffffff! ¿Qué fue eso R.?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-DDDDDDD. No lo sé, no me sueltes el brazo que me derrumbo. Nos iba a matar, qué iba a hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Tranquila R. ya pasó. Pero tengo que decirte algo, esto me pasa porque estoy contigo. Es cierto, eres un imán de situaciones extrañas, me pregunto cómo puedes sobrevivir con ellas. Jajajajaja, ser tu amiga R., es aceptar vivir en peligro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;D. lo había comprobado. Y debo confesar que me siento un poco culpable, la había arrastrado, sin desearlo, a uno de mis momentos taquicárdicos y extremos. ¿Será cierto lo que dice J?, ¿será cierto que el azar se ha ensañado conmigo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;En los últimos días, encontré cierta calma en mi departamento y pensé que podía haber superado mis momentos “mufas” y de intenso estrés. Pero hoy compruebo, que no, que me equivoqué, que de una u otra forma siempre vuelven y me sorprenden en donde este y, totalmente, desprevenida. ¿Cómo puedo exorcizar mi vida de todo esto? Si alguien tiene alguna idea, láncela por favor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Los dejo ahora con el video que les prometí…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JGZ1eAhZPLQ&amp;amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/JGZ1eAhZPLQ&amp;amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-428365369168282596?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/428365369168282596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=428365369168282596' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/428365369168282596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/428365369168282596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/04/al-filo-de-la-noche.html' title='AL FILO DE LA NOCHE'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R_vLbeG7nEI/AAAAAAAAAHQ/ssQtFcWa_Uo/s72-c/cuchillos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-3955902146801678843</id><published>2008-03-04T14:30:00.000-08:00</published><updated>2008-03-07T07:48:24.975-08:00</updated><title type='text'>MEJOR NO HABLAR DE CIERTAS COSAS...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R83Oknz9YqI/AAAAAAAAAHI/jLjftbTBU74/s1600-h/sickgirl.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R83Oknz9YqI/AAAAAAAAAHI/jLjftbTBU74/s320/sickgirl.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174018675476095650" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hoy J., un buen amigo del trabajo, me increpó con absoluta seriedad, solemnidad diría, y colocando sus manos sobre mis hombros me dijo sin anestesia, que ya lo sabía todo. “Todo” es una palabra excesiva, si pensamos en los secretos que alguien de tan solo treinta años puede ocultar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;      &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¿Todo?&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;R. a lo que me refiero es que he notado algo muy extraño en tu comportamiento: ¿Por qué navegas obsesivamente por las páginas de salud?, ¿Por qué andas buceando en las páginas webs de enfermedades y síndromes? ¿Te sientes bien?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Avergonzada al hallarme descubierta y con los ojos un poco desorbitados de seguro, le confesé a J. que tenía una nueva obsesión. Sí, le dije, hay algo que me tiene en vilo por las noches, que me obliga a contar ovejas para recobrar el sueño, que dibuja ojeras horrendas en mi rostro (como si mis treinta y las constantes amanecidas de trabajo no hicieran ya lo suficiente con mi cara).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Vomité entonces mi nuevo trauma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¡Estoy bien J.! Es solo que hum, eh…oh…Bueno, no quiero que me malinterpretes, es solo que creo que existe un alto riesgo de que alguno de nosotros, cualquiera de esta oficina, caiga muerto ahora mismo víctima de una embolia.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;¡EMBOLIA R.! jajajaja…Esta vez si que te pasaste ¿Quién te ha dicho eso? Somos jóvenes, estamos sanos, nadie va a morir por ahora; o puede que sí, tú, tú puedes ser esa víctima, si no buscas pronto un psicólogo, esta vez hazlo R. Deja ya de buscar en esas páginas. Ya no son solo taquicardias R.: eres hipocondríaca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Esta vez no estaba dispuesta a que J. no me tomara en serio. Estuve leyendo en Internet:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Embolia: &lt;/span&gt;&lt;span class="eacep"&gt;Obstrucción ocasionada por un émbolo formado en un vaso sanguíneo, que impide la circulación en otro vaso menor.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Traducido al trabajo sedentario que J., yo y otros más, toleramos estoicamente tres veces por semana: embolia significa muerte. Es decir, si pasamos muchas horas sentados editando, escribiendo o buscando, obsesivamente, páginas de salud en Internet y “NO CAMINAMOS”;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;si no alternamos esas horas de trabajo intenso pero inmóvil con un poco de ejercicios, en buen cristiano, “Si no movemos la cola”, nuestros vasos sanguíneos se pueden obstruir y ¡PLUMMM…!: Muerte por embolia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Descubrí en estas paginitas de salud que J. tanto critica, sí, en mis paginitas de mierda, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;que hay que tomar una aspirina de inmediato, si sabemos que vamos a vegetar en un silla por más de 4 horas, 4 horas sin mover la cola, el rabo, el fundillo (como diría X.). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Yo, por lo pronto, ya compré un blister de aspirinas y mi sangre a estas alturas, ha de estar tan diluida que mis venas deben hacer las veces de una autopista de alta velocidad y el rojo, sin problemas, debe desafiar al tren bala más supersónico que puedan haber creado los chinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Sí, esta vez, me salvo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Con mi rollo muy bien procesado y aprendido, fui en busca de J. para conseguir que reconociera su error y validara como razonable, aunque sea por una vez, “una de mis tantas locuras”. Empecé entonces…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;J., mira, sé que puede ser difícil reconocerlo, pero cualquiera de nosotros puede morir de embolia. Tú, por ejemplo, puedes caer ahora mismo al suelo y chau chau. Sí, también el editor que ves sentado a tu lado derecho,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mañana puede no estar más, el redactor sentado a tu lado izquierdo, míralo bien, en dos días puede desaparecer. No es un juego, es la realidad, solo que no lo sabíamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero no pongas esa cara de angustia, compre ya aspirinas para todos: ¿Quieres una?&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;El silencio de J. me hizo reaccionar de golpe. Una suerte de escalofrío invadió mi cuerpo. Sí, puede que lo de la embolia sea cierto, pero me di cuenta que lo anormal en toda esta historia era que alguien de treinta años se torturara con la posibilidad de morir instantáneamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Lo peor fue que J. solo respondió:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Dame la aspirina R. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;La guardó entonces en el bolsillo de su camisa y siguió escribiendo. Eso fue todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Por eso escribo este post ahora, para decirle a J.: Gracias. Ese silencio y esas tres palabras eran las que necesitaba para volver de nuevo a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Navego ahora mismo por &lt;i style=""&gt;youtube&lt;/i&gt;, ya no busco páginas sobre enfermedades o virus mortales. Y  suena muy alto en la computadora &lt;i style=""&gt;Mothwash&lt;/i&gt; de Kate Nash, por cierto, bastante apropiado para este día.&lt;/span&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;“…And, this, is my brain&lt;br /&gt;It's torturous analytical thoughts&lt;br /&gt;Make me go insane”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;¡Buenas Noches!...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;object height="355" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QsoLMXHhx2k"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QsoLMXHhx2k" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="355" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-3955902146801678843?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/3955902146801678843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=3955902146801678843' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3955902146801678843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3955902146801678843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/03/mejor-no-hablar-de-ciertas-cosas.html' title='MEJOR NO HABLAR DE CIERTAS COSAS...'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R83Oknz9YqI/AAAAAAAAAHI/jLjftbTBU74/s72-c/sickgirl.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-243488874718346478</id><published>2008-02-03T14:20:00.000-08:00</published><updated>2008-02-04T19:09:10.969-08:00</updated><title type='text'>COCINANDO SUEÑOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R6ZC_FuwAyI/AAAAAAAAAHA/r4MJrttnJUU/s1600-h/eu+cocina+final.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R6ZC_FuwAyI/AAAAAAAAAHA/r4MJrttnJUU/s320/eu+cocina+final.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5162887674464305954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;No sé si este aburrimiento extremo que supera de lejos el chupar clavos oxidados, me ha llevado a soñar con rumas de zanahorias y condimentos. Suena quizás a un escenario un tanto surrealista, pero a lo que voy es que habíamos acordado en casa que hoy almorzaríamos un suculento asado y que yo, quien por estos días anda más libre que conejo suelto en pampa, debía prepararlo. Debo asumir en parte mi culpa y dejar de quejarme, la semana pasada incursioné en la cocina y, sumergida en un menjurje de condimentos elegidos al azar, logré seducir de golpe a los paladares más exigentes de este hogar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Ahora el cocinar se ha convertido de repente y, extrañamente, en un imán que me tiene un tanto obsesionada, que me ha llevado incluso a empezar a marcar mi territorio. Por ejemplo, ahora tengo un mandil rojo colgado en la entrada a la cocina, que solo puedo usar yo, y que al colocármelo provoca una repentina transformación en mí, aún no sé si sea buena o mala. Me descubro de pronto sujetando, como poseída por el demonio de la gula, botellas de hojitas secas, de aceite de oliva extra virgen, de ajos y verduras, huelo las hojas de albahaca, toqueteo los tomates para sentir si están en el punto exacto de madurez, afilo un juego de cuchillos – porque es obvio que ya tengo un afilador bastante efectivo – extraigo de las fauces de la fiera gélida cortes de carne, de pescado, pollo, verduras, atados de espinaca, hongos y mucho más, y manos a la obra. El mejor plato hasta ahora, no puede negarlo mi pequeñísima audiencia y no por eso menos exigente, es el salmón con ramas de dill ahogado en una generosa piscina de Chardonay. No sé hasta hora como hicieron para ocultar los dientes que perdieron al sentir el rosado pescado deshaciéndose, delicadamente, en sus bocas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero ahora viene el problema y el problema con esta nueva afición mía es que me persigue más allá de la realidad. Sí, se va conmigo a dormir, me acecha en sueños. A veces pienso que uno de estos días voy a despertar embadurnada en tomillo, ajos y vino, lista para ser horneada por una suerte de gigante. O quizás con el mandil pegado como un sticker al cuerpo, tatuado y sin nada que pueda quitármelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Y hoy terminé de asustarme. Desde hace tres días, sueño con el plato que estoy a punto de preparar. Hoy, por ejemplo, planeo preparar un sabrosísimo asado, a pedido de mi padre, y unas horas antes ya lo había cocinado. Es como medio premonitorio, nunca antes hice un asado, pero despierto sabiendo como hacerlo. Esta vez soñé que estaba en un concurso gastronómico, pelaba cebollas, le hacia hoyos profundos al corte de carne para rellenarlo de trozos frescos de zanahorias, pelaba y cortaba zanahorias, eran rumas, y mientras cocinaba, por cierto,  coqueteaba también con uno de mis fornidos contrincantes, quien me observaba mientras preparaba su propia y original versión del asado – lastima que cuando despierto lo único que tengo entre las manos es mi almohada y como observadoras a tres pálidas palmeras. Sé que suena ridículo pero no deja de asustarme un poco, quiero recuperar mis sueños, esa irrealidad que me despega de todo lo convencional y no dejar de insistir en la posibilidad de volar dormida, en lugar de picar zanahorias para todo un ejército. No sé si preparando al pie de la letra todo lo que viví en los brazos de Morfeo logre exorcizar y escapar de esta obsesión culinaria que me gusta mucho pero que ha cruzado los límites de mi espacio vital. Debo probarlo, aunque creo &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;honestamente &lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt; que las fresas con asado solo sumaran a mi novísimo curriculum culinario un tremendo fiasco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Manos a la obra, el aceite burbujea ya y el asado acribillado por trozos de frescas zanahorias exige convertirse ahora mismo en el gran protagonista de ma petite cuisine. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;A los valientes, les dejo la receta…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Asado dormido en cama de fresas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Carne&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Cebollas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Tomates&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Zanahorias&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Tomillo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Orégano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Ajos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;- Fresas a discreción – eso fue lo que soñé y eso mismo pienso hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Preparación&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;-Mezclar todo con los ojos bien cerrados…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-243488874718346478?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/243488874718346478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=243488874718346478' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/243488874718346478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/243488874718346478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/02/cocinando-sueos.html' title='COCINANDO SUEÑOS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R6ZC_FuwAyI/AAAAAAAAAHA/r4MJrttnJUU/s72-c/eu+cocina+final.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-4050560984436547329</id><published>2008-01-16T17:34:00.000-08:00</published><updated>2008-01-17T13:50:24.939-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE "MUFAS"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R46xK5Mh7DI/AAAAAAAAAG4/f9FfvR7VMMc/s1600-h/la+suerte+est%C3%A1+echada.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R46xK5Mh7DI/AAAAAAAAAG4/f9FfvR7VMMc/s320/la+suerte+est%C3%A1+echada.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5156253424095980594" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Acabo de ver una película argentina que se llama La suerte está echada de Sebastián Borensztein. Es la historia de dos hermanos que sufren de cerca la muerte muy lenta de su padre, quien les pide, por cierto, antes de morir que le cumplan un deseo (no les cuento cuál es, vean mejor la película). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero, además, paralelamente, está la historia de Guillermo, uno de los hijos, quien pierde el empleo, la novia y busca conquistar a una chica aprendiendo a bailar tango. El otro hermano es Felipe, un actor de teatro, que está convencido de que es un “Mufa”, un mala suerte, así es como los llaman en argentina. Felipe es el “mufa” y cada vez que lo saludan otros personajes, masculinos, se agarran de inmediato el testículo izquierdo, tal cual, para que no los sale el “mufa”, aquí seria como golpear tres veces un trozo de madera. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Pero Felipe, luego de varios traspiés, descubre que son pavadas, que tiene mala suerte quien se la cree y, en todo caso, el gran problema de ser un “mufa” es contárselo al resto, porque son ellos los que se comen el rollo y terminan construyéndote una insoportable fama de mala suerte que es la que, ciertamente, te tortura. Es decir, la fama es la que termina arruinándote la vida y no la creencia de que todo lo que tocas se va al carajo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Me puse a pensar si todo esto de las taquicardias y de la mala suerte que creo que arrastro, desde que me mude a este edificio, no es un rollo que me hicieron creer un grupo de amigos. Si contarles mis historias, que para mi no pasaban de ser cuentos divertidos, hicieron que termine por convencerme de que este rincón es un imán de eventos desafortunados. Insisto, para mi eran hechos divertidos, pero la infame fama creció y aunque, felizmente, no creen que soy una “mufa”, si creen que el azar se ha ensañado conmigo y que cada día que despierto debo estar preparada para lo que se viene.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hoy he decidido rebelarme contra ese grupo de desadaptados y decirles que sí creo en el azar, pero no en esa idea preconcebida de que mi casa es un imán de eventos “mufa”. Basta de pavadas! Por eso he decidido no mudarme, así es, no me voy, me quedo en este edificio, reto a las malas rachas y – a riesgo de que tengan razón y de que las plagas de murciélagos regresen –volteo la página.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Gracias por soportar mi catarsis. ¿Creen que existen los “mufas”?, ¿Algún “mufa” está leyendo ahora mismo este blog? Si debo retractarme avísenme. Hasta mañana, debo empezar a pintar mi departamento porque de aquí nadie me mueve.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Por lo pronto les dejo un extracto de la película &lt;i style=""&gt;La suerte está echada&lt;/i&gt;, en la que Felipe, interpretando a Otelo, demuestra con extrema claridad qué es un “mufa”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-4050560984436547329?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/4050560984436547329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=4050560984436547329' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4050560984436547329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4050560984436547329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/01/cuentos-de-mufas.html' title='CUENTOS DE &quot;MUFAS&quot;'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R46xK5Mh7DI/AAAAAAAAAG4/f9FfvR7VMMc/s72-c/la+suerte+est%C3%A1+echada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-6436111050123625955</id><published>2008-01-16T17:32:00.001-08:00</published><updated>2008-01-16T17:32:07.606-08:00</updated><title type='text'>La suerte está echada - Sebastián Borensztein</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/3tdNx6AeZJQ' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/3tdNx6AeZJQ'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-6436111050123625955?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/6436111050123625955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=6436111050123625955' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/6436111050123625955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/6436111050123625955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/01/la-suerte-est-echada-sebastin.html' title='La suerte está echada - Sebastián Borensztein'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-8855176266975260160</id><published>2008-01-02T18:36:00.000-08:00</published><updated>2008-01-02T18:57:06.922-08:00</updated><title type='text'>FUEGO EN EL PISO 3</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R3xOk5Mh67I/AAAAAAAAAFk/zwtdADos0FQ/s1600-h/fuego+2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R3xOk5Mh67I/AAAAAAAAAFk/zwtdADos0FQ/s320/fuego+2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151078469540637618" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;Hoy me disponía a desconectarme por un rato, zambullirme en un buen libro y escuchar Pink Floyd, empezando por “The final cut”, por supuesto, cuando el sonido del intercomunicador me interrumpió. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Abandoné mi cómodo sillón por un pequeño instante, levanté el auricular y…:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="ES-TRAD"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;-Hay alguien ahí, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;pregunté. &lt;span style="" lang="EN-US"&gt;(“Is there anybody out there?”, Pink Floyd vuelve a mi cabeza).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y allí de golpe terminó mi mañana perfecta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;-Incendioooooooo! Se quema la casa que está detrás de la suya, hay humo, FUEGO!!!!.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Empecé a caminar de un lado a otro totalmente en pánico ¿Y ahora, qué hago? Por la ventana que da a la parte trasera del edificio no veía nada ni siquiera olía a quemado. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Pero ciertamente las palabras del intercomunicador sonaban a todo menos a una broma.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Así que saqué el balón de gas a la sala, lo más lejos posible de la cocina, busqué una mochila y metí mi laptop, a Facundo(mi oveja morada), mis libros de Auster, mucha música, dinero y por si acaso un par de mudas. Estaba lista entonces para dejar mi pasado, presente y futuro, para que se quemara todo como un vil muñeco de año viejo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Con la computadora a cuestas estaba segura de que podría sobrevivir y el resto, el resto podría recuperarlo con los años y con un par de cuotas de mi tarjeta Ripley. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Busque una cámara de fotos y fotografié todo mi departamento para no olvidar lo vivido, incluyendo lo que no me hubiese gustado vivir. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Fotografié, claro, mis palmeras, el dibujo del loco Palma, los trazos de Bj&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;ö&lt;/span&gt;rk, y cerré la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Treinta segundos después apareció el inmenso camión cisterna de los bomberos:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;- Señorita, ¿Dónde es el incendio?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;-A la espalda, justo detrás de mi edificio -atrás de todo lo que tengo, pensé.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Espere con mi mochila al hombro, había decidido observar, desde la banca del otro lado de la pista, como mi rincón se iba consumiendo de a pocos. Recogería un puñado de esas cenizas para conservar ese retazo de mi vida que estaba a punto de viajar hacia la tropósfera, la atmósfera, el espacio celeste. ¡Adiós!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;-Hey, señorita!, era un incendio en un techo, unas ramas viejas, el fuego ya está controlado…no fue nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Me sentí de pronto ridícula parada en medio de la avenida, con mi mochila al hombro y con esa visión fatalista de la vida a cuestas. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Enrojecida y claramente avergonzada regresé a mi rincón, desempaqué y empecé a escribir este post.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ahora solo me queda compensarlos por este frustrado Armagedon y se me ocurrió que escuchar "The final cut" puede ayudar en algo.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;*Esta parte me gusta mucho:&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;And if I show you my dark side &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Will you still hold me tonight? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; And if I open my heart to you &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; And show you my weak side &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; What would you do? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Would you sell your story to Rolling Stone? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Would you take the children away &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; And leave me alone? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; And smile in reassurance &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; As you whisper down the phone? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Would you send me packing? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Or would you take me home?&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-8855176266975260160?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/8855176266975260160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=8855176266975260160' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8855176266975260160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/8855176266975260160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/01/fuego-en-el-piso-3.html' title='FUEGO EN EL PISO 3'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R3xOk5Mh67I/AAAAAAAAAFk/zwtdADos0FQ/s72-c/fuego+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-443850423439945639</id><published>2008-01-02T18:34:00.001-08:00</published><updated>2008-01-02T18:34:18.304-08:00</updated><title type='text'>The Final Cut (Parte 1)</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/6GTsDGdvaTs' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/6GTsDGdvaTs'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-443850423439945639?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/443850423439945639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=443850423439945639' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/443850423439945639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/443850423439945639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/01/final-cut-parte-1.html' title='The Final Cut (Parte 1)'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5920791262683036289</id><published>2008-01-02T18:32:00.001-08:00</published><updated>2008-01-02T18:32:48.468-08:00</updated><title type='text'>Y bueno les dejo también “Wish you were here”</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/Hj1L5jxlY4U' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/Hj1L5jxlY4U'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;PINK FLOYD - WISH YOU WERE HERE&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5920791262683036289?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5920791262683036289/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5920791262683036289' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5920791262683036289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5920791262683036289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2008/01/y-bueno-les-dejo-tambin-wish-you-were.html' title='Y bueno les dejo también “Wish you were here”'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-451153895888320563</id><published>2007-11-30T07:29:00.000-08:00</published><updated>2007-11-30T08:38:02.018-08:00</updated><title type='text'>SI NACISTE PA' "METETE", DEL CIELO TE CAEN LAS PEPAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R1AuhVK3LXI/AAAAAAAAAEc/NJQK9ipezPM/s1600-R/eunoe+palta+final.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5138658324983000434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R1AuhVK3LXI/AAAAAAAAAEc/_aqebxeWpRs/s320/eunoe+palta+final.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;N&lt;/span&gt;o sé como sucedió pero estoy en medio de un operativo policial. Mis jefes me enviaron a cubrir una redada antiprostitución y lo único que sé de este tipo de comisiones es que ooooodian a las personas que graban y yo R., desafiando a mis nervios, me descubro corriendo con una cámara inmensa en el hombro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Calle Chancay, Centro de Lima, un día de invierno, 8 de la noche. Un policía entra por la fuerza a un local, a un bulin a media luz; lo siguen muy de cerca dos compañeros más y el cuarto oficial me susurra al oído: &lt;em&gt;No te despegues de nosotros flaquita, estas chicas son bravas. Tú solo diles que vienes con nosotros&lt;/em&gt;. De pronto me detengo y me quedo observando como los ardorosos visitantes huyen raudamente por las ventanas, se descuelgan con los pantalones entreabiertos. Marcas de labial rojaxxxs saltan a la vista. La escena me parece divertida, los sigo con la mirada y reacciono cuando una voz algo consternada me grita: &lt;em&gt;¡Que mierda grabas cuatro ojos! &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;¡Demonios!, he perdido de vista al grupo de policías, estoy sola en medio de un lugar oscuro escondido entre la penumbra de Lima. El olor a orina asciende por mis fosas nasales, llega a mi pituitaria y las arcadas no tardan en aparecer así como tampoco tardan los insultos:&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Oye! Deja de grabar cuatro ojos, cuatro ojos de mierda, vas a ver lo que te va a pasar…&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me arrepiento de haber llevado los lentes, siento que les molesta más que sea corta de vista que sentirse descubiertas por el visor de mi cámara. Estoy invadiendo su privacidad, ¿Qué hago metida aquí?. Las taquicardias, esta de más decirlo, hace rato que tomaron por asalto mi tórax. Les miento entonces: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;-No, señora, no las estoy grabando a ustedes, grabo el lugar que es precario y que no está en buenas condiciones. A ustedes no señoras, el lugar, el lugar, ¿Y si ocurre un terremoto?,&lt;/em&gt; digo apelando a sus más recónditas fobias&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto la respuesta llega volando y es en forma de botella de Inka Kola vacía… felizmente es de plástico. Es obvio, no les convenció mi argumento, yo tampoco lo hubiera creído. Corro por un pasillo para ver si encuentro a los policías, veo una puerta entreabierta, hay luz dentro, pienso que de seguro están ahí, entro enseguida, jadeando, algo desesperada, algo aterrada y me topo con una gorda inmensa, realmente GRANDE, y encima la interrumpo. Su visitante, su ingreso del día, huye despavorido por la ventana al verme.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¡Sal de aquí mierda! ¡Qué te pasa!&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la gorda sudorosa, algo hedionda y vestida con unas mallas rosadas que no logran disimular ni un ápice de su exuberante anatomía (aunque crea ella lo contrario) grita con toda la fuerza que podría cargar dentro Jabba the Hutt.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;-&lt;em&gt;Señora&lt;/em&gt; (le respondo aterrada), &lt;em&gt;pero yo no le estoy haciendo nada.&lt;/em&gt; Bajo la cámara de inmediato. &lt;em&gt;No grite por favor.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;-¡Auxilioooooooooooooooooooo! Vas a ver cuatro ojos!!!&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salgo corriendo de esa habitación. Ya podia verme tumbada en el piso, linchada por un grupo de damas sesentonas, de medias raídas, gritando al unísono ¡&lt;em&gt;Sangreeeeeeee! &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Me concentro en mi escape. El pasillo me conduce a un patio oscuro, hay charcos de agua malolientes por todas partes y ni rastro de los policías. Si nunca aparecen cuando más se les necesita, no sé que estaba esperando, o sí, esperaba que me salvaran de ser abollada por un grupo de descontroladas damas de la noche alegre. Súbitamente, se enciende una luz y me doy cuenta que estoy rodeada por todas esas mujeres que vuelven a gritar: &lt;em&gt;Vas a ver lo que les pasa a las que entran aquí con cámaras, vas a ver cuatro ojos...&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Solo veo siluetas en contraluz, no distingo rostros, y de pronto soy violentamente atacada por una lluvia de pepas de palta. Sí, ¡pepas de paltaaaaaa! macizas, secas, duras. Me cubro los cuatro ojos, mi cámara y escapo encogida por el pasillo. Llego a la puerta de la calle y un grupo de solidarios y recurrentes visitantes de la pandilla de pellejudas pintarrajeadas me rodea. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¡Déjelas en paz! ¡Lárguese!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez más vuelvo a ser atacada. Esta vez ya no son pepas de palta; son botellas plásticas de Inka Kola rellenas hasta la mitad de una agüita amarilla que no es, ciertamente, agua gaseosa con colorantes. No, es la agüita amarilla de ese grupo de ardorosos visitantes, interrumpidos por la intolerante ley, cuando se encontraban envueltos y revueltos con las candorosas lanzadoras de pepas que moran en la calle Chancay(sugerente nombre para tan calenturiento lugar).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Corrí hacia el auto evadiendo las botellas hediondas y repletas de ácido úrico, y salté al asiento trasero. Sí, salí libre de esta aventura cargada de labial barato, sudor e instintos básicos pero no pude evitar entrar a la oficina con un enorme chinchón con sabor y color a aguacate.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-451153895888320563?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/451153895888320563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=451153895888320563' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/451153895888320563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/451153895888320563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/11/si-naciste-para-metete-del-cielo-te.html' title='SI NACISTE PA&apos; &quot;METETE&quot;, DEL CIELO TE CAEN LAS PEPAS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/R1AuhVK3LXI/AAAAAAAAAEc/_aqebxeWpRs/s72-c/eunoe+palta+final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-3181114768588653749</id><published>2007-11-13T13:08:00.000-08:00</published><updated>2007-11-13T13:15:08.118-08:00</updated><title type='text'>La historia exagerada de Don F. y de "el amigo de don F. que siempre hace escándalos"</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RzoTpZni9TI/AAAAAAAAAEU/PY2UfsMVrio/s1600-h/suicidio-final.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5132436327314421042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="342" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RzoTpZni9TI/AAAAAAAAAEU/PY2UfsMVrio/s320/suicidio-final.jpg" width="293" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días tomé un taxi para ir a casa y a mitad de camino el conductor, quizá para buscar un poco de compañía en el trayecto, sintonizó RPP noticias y una voz que venía de las entrañas de la radio anunció, sin anestesia, que una mujer estaba a punto de lanzarse al vacío; suicidarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En la radio)&lt;em&gt; “¡No!! ¡Va a saltar! ¡Por favor no saltes! ¡Alguien haga algo!, ¡no, no…no lo hagas!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Mis taquicardias volvieron de golpe y a mil revoluciones por minuto, tenía una suerte de mambo acelerado en el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En la radio) &lt;em&gt;“Es una mujer, esta parada en el borde de la ventana, en un cuarto piso, nadie puede detenerla, está llorando, no saltes por favor, no, no lo hagas”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El taxista conducía temblando, podía percibir el brillo del sudor de sus manos en el timón, estaba casi paralizado y manejaba quizá por inercia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(En la radio) &lt;em&gt;“Va a saltar, se está descolgando, no, no, se sostiene con una sola mano, lo piensa, noooo,…Saltó (silencio)”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxista frenó de golpe, casi acabo estampada contra el parabrisas y el carro de atrás, por suerte, se detuvo de inmediato, el chirrido fue ensordecedor. El chofer volteó, me quedó mirando, despegó los labios y pudo entonces articular una frase: ¿Por qué no hizo nada? Es porque la muerte les da de comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese episodio me hizo saltar pero al pasado. INVIERNO DE 1997: Vivía entonces en el piso diez de un edificio en Miraflores, mi vecino era un dipsómano y, de cuando en vez, se convertía en un dipsómano escandaloso, bochinchero; un borracho mata sueño. Recuerdo con detalles la noche previa a la historia que estoy a punto de contarles. Don F. había bebido como de costumbre más de la cuenta y &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&lt;/em&gt; también estaba sediento y cuando digo que el amigo de don F. que siempre hace escándalos estaba sediento, solo trato de decirles que mi insomnio estaba asegurado. Esa noche ambos habían decidido celebrar a codo suelto su alcoholismo. Y yo estaba condenada, esa madrugada, a huir de los brazos de Morfeo. 8:00 AM: Don F. y &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&lt;/em&gt; estaban callados, quizá dormían desparramados en el suelo, tras exprimirle hasta la última gota de vida a esas botellas que habían succionado como un par de exploradores deshidratados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ascensor estaba dañado, así que tuve que bajar los diez pisos con toda mi mala noche acuestas. Esta agotadora ruta me obligaba a bordear todo el estacionamiento para poder llegar al fin a la puerta de salida. Cuando me acercaba, casi a rastras, al primer piso, noté un movimiento inusual, extraño, los guardianes entraban y salían y una manta celeste cubría un bulto sin forma tendido en el suelo. El bulto empezó a tomar de a pocos la forma de un hombre y la sangre comenzó a expandirse por el celeste, los primeros rayos de sol hacían brillar el charco de sangre que manchaba el cemento a un lado del cuerpo, alguien había muerto: don F. o &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&lt;/em&gt;. Me acerqué, un poco más, procurando respirar hondo para contener mis taquicardias y darle así un chance a la curiosidad y al morbo: ahí estaban los mocasines marrones de don F., eran sin duda sus zapatos. Quizá el ya lo sabía, ya lo tenía planeado y por eso disfrutó a grito pelado su última noche. Rufino, el guardián del edificio, me contó que durante la madrugada Don F. y &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&lt;/em&gt; estuvieron balanceándose de la ventana, jugando como dos niños, ebrios a morir, felices, sin contar que diez largos pisos los apartaban del cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, así empezó mi mañana, con don F. reducido a un bulto bañado en sangre, con la cara de horror de los vecinos, con la imagen de &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&lt;/em&gt; observando pálido la escena desde el décimo piso y con las taquicardias multiplicándose minuto tras minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo más ruido ni bochinche ni la sensación de compañía aunque extraña, que sentía cada vez que don F. bebía y gritaba; gritaba y bebía. No supe nada más de &lt;em&gt;el amigo de don F. que siempre hace escándalos.&lt;/em&gt; No lo volví a ver. Y a ese edificio tampoco regrese. La verdad es que huí de él para buscar un poco de sosiego, para respirar distinto y heme aquí, en esta turbadora guarida, en este nido de violentas palpitaciones, donde ha sido muy fácil para el azar encontrarme. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-3181114768588653749?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/3181114768588653749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=3181114768588653749' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3181114768588653749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3181114768588653749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/11/la-historia-exagerada-de-don-f-y-de-el.html' title='La historia exagerada de Don F. y de &quot;el amigo de don F. que siempre hace escándalos&quot;'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RzoTpZni9TI/AAAAAAAAAEU/PY2UfsMVrio/s72-c/suicidio-final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-3010963414735052617</id><published>2007-10-12T10:43:00.000-07:00</published><updated>2007-10-14T10:37:49.738-07:00</updated><title type='text'>CADENAS PERPETUAS</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rw-yuwMvzJI/AAAAAAAAAEM/U-3sTE0aTZw/s1600-h/redrum2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120507817625635986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rw-yuwMvzJI/AAAAAAAAAEM/U-3sTE0aTZw/s320/redrum2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt; &lt;span style="font-size:78%;"&gt;Redrum es la palabra Murder escrita al revés, que en inglés significa asesinato. Palabra inolvidable en la película “The Shining” del director Stanley Kubrick.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No entiendo desde cuando sembrar el terror se convirtió en una muestra de afecto. Me refiero al argumento descabellado que una buena amiga (V.) esgrimió hace unos días para justificar la razón por la cual bombardea mi correo de mails en cadena que buscan&lt;em&gt; “evitar que lo peor ocurra”.&lt;/em&gt; Exactamente eso fue lo que dijo: &lt;em&gt;“Evitar que lo peor ocurra”.&lt;/em&gt; Y se defendió diciéndome que envía toda esa apocalíptica y deleznable correspondencia solo, dice ella, porque me quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos años la amistad epistolar era muy distinta, si no me falla la memoria. No recuerdo haber recibido jamás, de alguno de mis amigos, una carta escrita de puño y letra advirtiéndome sin anestesia que podían apuñalarme en un taxi, tras ser drogada por tocar un trozo de papel y ser hallada después cercenada en un barril, una maletera u otro depósito hediondo, oxidado y pezuñento. Algo tuvo que pasar en el trance del correo escrito al correo digital, algo macabro que despertó en los usuarios una tendencia a ejercer de forma inconsciente el sadismo, como una forma catártica de exorcizar quizás sus propios miedos y fobias. Sí es así, entonces prefiero continuar rindiéndole culto al papel, a la calidez de una carta y a la estética de una buena o ilegible caligrafía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo R. tengo ya bastante con mi edificio, mis vecinos, murciélagos, traficantes chinos, toxoplasmosicos gatos, ratas y, por supuesto, taquicardias, como para tener que bancarme el sadismo ajeno. Hoy puedo decir abiertamente y a riesgo de ofender a las personas que quiero, que cuestiono, es más, sospecho del afecto de aquellos que, a sabiendas de mis sístoles y diástoles violentos, me atormentan con correos visionarios, con advertencias interminables, con basura importada, libre de aranceles, del ciberespacio. Lo digo en voz alta, ALTISIMA: Absténganse, bórrenme de sus apocalípticas listas, no me ofendo, lo juro, solo háganlo y ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo terrible de todo esto es que mientras voy exponiendo mi punto de vista en este post, corriendo el riesgo de ser percibida como una freak (lease: marciana), siguen arribando más advertencias en cadena. Y no es una broma, no exagero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Viernes 12 de octubre&lt;br /&gt;2.23 am.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…en el cruce de la avenida Arequipa con Aramburu, en Miraflores &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(ojo, a solo unas pocas cuadras de mi casa)&lt;em&gt;&lt;strong&gt;, una mujer de aprox. 28 a 30 años me dijo que no sabía como buscar números en la agenda de su celular, me dijo que solo sus hijos sabían manejarlo y que por favor le ayude a buscar el número de una tal Gladis: yo le ayudé. Sentí que había algo extraño en todo eso y decidí irme rápido, prácticamente le tiré el celular y crucé la pista en cuanto cambió la luz del semáforo. En menos de un minuto sentí un cosquilleo en el dedo pulgar con el que había presionado todas las teclas fue rapidísimo, sentí algo grasoso en mi dedo y me limpié en la ropa, al rato se me adormeció la mano. Esa sensación subía por mi brazo, empiezo a tener mareos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; (obviamente, yo también)&lt;em&gt;&lt;strong&gt; y a ver las cosas borrosas, luego mis piernas, casi ya no podía caminar, comencé a llorar y me imaginaba a mi familia llorando al costado de mi ataúd. Llegué a una esquina, como dos cuadras después de Aramburu, vi un lugar casi no recuerdo nada de ahí, me apoyé en un escritorio y a la chica que estaba ahí, que creo que era la recepcionista le dije que me habían hecho algo, mientras llamaban a Serenazgo. En la comisaría de Miraflores me dijeron que estos criminales son bandas que DOPAN a sus víctimas para robarles desde sus pertenencias hasta SUS ÓRGANOS, sí amigos, ¡¡TRAFICO DE ORGANOS!! &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(las mayúsculas no son mías, la elocuencia es ajena)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No puedo evitar leer estas líneas sin que una composición de Carl Orff inunde mi cabeza, no sé si a ustedes les pase lo mismo. Añádanle un poco de mi percusión cardíaca y listo ¿Acaso no es esto terrorismo? Perdonen, pero no encuentro otra palabra. Sí, claro que estoy asustada. Siento como una suerte de escalofríos; me descubro tocándome la panza como una reacción lógica de autoconservación, conservación de mis órganos. Mis vísceras, mis tripas, gracias a este intimidante vómito de signos electrónicos, pueden ser vendidas al mejor postor en el cruce de las avenidas Aramburu y Arequipa ¿Exagero? No, no lo hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el remate de este correo en cadena es genial: “POR FAVOR REENVÍEN ESTE MENSAJE A TODOS SUS FAMILIARES, AMIGOS Y DEMÁS PERSONAS PARA QUE ESTÉN ALERTAS”. Es decir, asustar a una sola persona no es suficiente, hay que hacerlo en masa:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¡Esparzan el terror!&lt;br /&gt;¡Cuiden sus hígados, riñones, córneas!&lt;br /&gt;¡No salgan de sus casas, los pueden cortar de lado a lado y coser luego con punto cruz!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy sudando, temo salir de mi casa y comportarme como una buena ciudadana ¿Qué pasa si decido ayudar a cruzar la pista a un viejecito? ¿Acaso terminaré dopada y secuestrada por una banda de octogenarios armados de detanduras postizas?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡BASTA!, ¡BASTA! y ¡BASTA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prefiero vivir en la ignorancia. Ahora, trataré de dormir con la esperanza de no encontrar mañana en mi bandeja de entrada, tras este post, el anunció del fin del mundo. Hasta mañana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-3010963414735052617?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/3010963414735052617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=3010963414735052617' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3010963414735052617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3010963414735052617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/10/cadenas-perpetuas.html' title='CADENAS PERPETUAS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rw-yuwMvzJI/AAAAAAAAAEM/U-3sTE0aTZw/s72-c/redrum2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5678827797342867359</id><published>2007-10-02T15:27:00.001-07:00</published><updated>2007-10-02T15:27:59.377-07:00</updated><title type='text'>Sin el jefe en la oficina, fuera stress</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/Kq2hDp3LsZM' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/Kq2hDp3LsZM'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5678827797342867359?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5678827797342867359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5678827797342867359' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5678827797342867359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5678827797342867359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/10/sin-el-jefe-en-la-oficina-fuera-stress.html' title='Sin el jefe en la oficina, fuera stress'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-2953335514703698365</id><published>2007-09-30T17:32:00.000-07:00</published><updated>2007-10-02T14:34:54.745-07:00</updated><title type='text'>BOCANADAS DE HORROR</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RwBBjQMvzII/AAAAAAAAAEE/0SMGSpPrHas/s1600-h/blog-yerba-final.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116161250592541826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RwBBjQMvzII/AAAAAAAAAEE/0SMGSpPrHas/s320/blog-yerba-final.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El efecto que ejerce en mí la marihuana es siempre el mismo: suplantar la realidad por la ficción. En mi caso, no hay nada de maravilloso en este salto al vacío, para nada, créanme, fumar de la verde pradera de los Ingalls, solo me lleva a vivir de golpe escenas angustiantes, persecuciones, pesadillas, en resumen, me empuja a cogerle los pies a la muerte. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Recuerdo la segunda vez que fumé yerba, si no cuento la primera es porque no surtió efecto en mí. En fin, la segunda vez, estaba en casa, tomando una cerveza con K., mi mejor amiga del colegio, quien tuvo la brillante idea de fumar marihuana. Era la segunda vez para las dos. K. lo tenía planeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Armamos con dificultad un porro, lo roleamos con la vieja técnica del billete y lo encendimos. Primera pitada, nada, segunda, nada, tercera, nada: &lt;em&gt;K. no siento nada ¿No estará pasada? Esta llena de pepitas&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Fuma más R., fuma, a ver si con la yerba controlas tus taquicardias, puede ser el antídoto que necesitas eh! Además, es super natural&lt;/em&gt;. Cuarta pitada, nada, quinta, nada, sexta, nada. De pronto, suena el intercomunicador, venían a buscarnos. La puerta del primer piso estaba dañada, vivía en un décimo piso entonces, y K. se ofreció a bajar para abrir. Pasaron 30 segundos, un minuto y empezó de golpe la pesadilla. ¿Dónde está K.? ¿Por qué no regresa? ¿Por qué tarda tanto? Empecé a recorrer el departamento buscándola, no la encontraba, ¿K.? ¿Dónde estás K.? Recordé que había bajado al primer piso, traté de mirar la entrada del edificio desde una ventana para ver si lograba divisarla, no la encontraba, pensé entonces que solo quedaba una opción: a K. la estaba atacando un maniático, un loco que seguro la iba a violar y luego, como conclusión infame de su crimen, K. sería cercenada, cortada en trocitos. Baje las escaleras buscando en cada entrepiso a los asesinos ¿K.? ¿Dónde estás K.? Regresé sollozando a mi departamento y al empujar la puerta me tropecé al dar un paso y mi cabeza se estrelló contra la reja de entrada, me di tremendo cabezazo y empecé a reír, a reír como no lo hacia en tiempo. K. estaba sentada ya en la sala con unos amigos y, como si adivinara todo lo que acaba de vivir en tan solo cinco minutos, empezó a reír conmigo. K. y yo siempre tuvimos esta conexión especial, éramos grandes amigas, las mejores, habíamos aprendido a descubrir el mundo juntas, sin nadie más, solo las dos, dándonos tropezones en el camino, pero sobretodo riendo, riendo muchísimo. A K. la extraño siempre, ella no está más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiente pesadilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Viajé a Montañitas, una playa de Ecuador. En ese viaje J. insistía en que debíamos fumar pero, sobretodo yo, que yo R. debía fumar mucho porque “mi cabeza dura” necesitaba una dosis fuera de lo normal. A riesgo de sufrir ataques de taquicardia y paranoias demenciales acepté y fumé casi ocho pitadas de un porro para relajarme, para respirar distinto, para ver el mar de noche y tirarme panza arriba a ver la luna inmensa y las estrellas que viven huyendo del cielo de Lima. Cuando decidimos ir a caminar, aún sin sentir un cambio en mi estado de ánimo, vi a J. temblando, pensé que estaba a punto de morir, que iba a caer al suelo y quedar allí, tendido. Pero a parte de ser consciente de que la muerte de J. era inminente, estaba segura de que los habitantes de Montañitas no nos querían en su playa, querían echarnos, planeaban derribarnos y propinarnos tremenda golpiza. La consigna: Matar a los foráneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Corre J. nos van a matar ¿Te sientes bien? Vamos a una posta, nos siguen. &lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;-R. estás fumada tranquila, disfrútalo…&lt;br /&gt;-Tenemos que encontrar una posta, sujétate de mi brazo. Nos están siguiendo ¿Qué hacemos? Reaccionaaaaaa...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Las taquicardias ametrallaban mi pecho, no me dejaban escuchar, me costaba respirar. Era un infierno. Si a eso le llaman relajarse un poco, debo decir que entonces no cambio mis taquicardias por nada. Prefiero mis sístoles y diástoles violentos, mi caja toráxica reventando incansable, mis fobias y miedos naturales, a ser linchada por un grupo de hippies asesinos. Me preguntaba entonces dónde había quedado todo el rollo de la paz y la lucha contra la guerra. Sentí un ligero mareo, creí desvanecerme, levanté la vista y estaba de pronto en una fiesta, en una gran fiesta en Montañitas. Era año nuevo. Sí, era año nuevo, nadie nos perseguía y J. bailaba feliz por la calle, incontrolable. Estaba sentada en la vereda tiritando de frío y tenía un hambre voraz. Compré una crepe de chocolate, otra de dulce de leche y las comí de golpe. Recuerdo el chocolate chorreándose por mis manos, brillante, chupe uno de mis dedos y otro y otro más y debo confesar que esas fueron, probablemente, las crepes más ricas que he comido en toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esta historia ahora, porque hace unos días una amiga me propuso tomar un vino y fumar un poco para relajarnos. Solo atiné a reír y a responderle, categóricamente: &lt;em&gt;¡NO! soy alérgica a la yerba.&lt;/em&gt; En fin, confío en no ser la única que abandona por instantes la realidad ¿A alguien le pasa lo mismo? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;P.D. Aclaración:&lt;/strong&gt;&lt;em&gt; Estoy preocupada, acaban de confundirme hace unos días en un periódico local con una reportera de televisión que se llama, si mal no recuerdo, Alexa Vélez. Ante esta infamia debo decir que yo soy R., R. Y no saben el mal que me hacen al confundirme con una periodista que denuncia gente y a la que deben perseguir u odiar. Yo solo exorcizo mis demonios en este blog y lucho contra mis taquicardias, taquicardias que con esta nueva noticia se han triplicado.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;* &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Ilustración: Deviant Art homepage.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-2953335514703698365?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/2953335514703698365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=2953335514703698365' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/2953335514703698365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/2953335514703698365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/09/bocanadas-de-horror.html' title='BOCANADAS DE HORROR'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RwBBjQMvzII/AAAAAAAAAEE/0SMGSpPrHas/s72-c/blog-yerba-final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-883950789379118975</id><published>2007-09-09T16:49:00.000-07:00</published><updated>2007-09-12T08:46:30.223-07:00</updated><title type='text'>CALAMBRES TERRENALES</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RuSKDb6NJpI/AAAAAAAAAD8/hyadi6aDRC0/s1600-h/terremoto3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108359668981114514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RuSKDb6NJpI/AAAAAAAAAD8/hyadi6aDRC0/s320/terremoto3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si desaparecí en las últimas dos semanas fue porque tuve que entregarme, indefectiblemente, a los azarosos brazos de la ciencia. Sí, como algunos de ustedes deben intuirlo ya, tras el terremoto, mi salud colapsó, colapsó como un edificio, como la torre de una iglesia en ruinas, como una grieta inmensa dividiendo mi cuerpo en dos. Las taquicardias aparecían entonces como pesadillas durante la noche creando sismos donde no existían, réplicas en una tierra calma, alertando a cada segundo que el fin del mundo era inminente. He tomado tantas pastillas que ya no recuerdo por qué debía tomarlas, he sido sometida a exámenes cardíacos, mi cerebro ha sido escaneado, pero nada, nada parece devolver el ritmo adecuado a mi caja toráxica. Mi cuerpo tiembla, la tierra no. Me he convertido en un temblor de carne y hueso, una suerte de taladro mecánico, una replica constante que desafía los 7 grados en la escala de Richter: el desastre va por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora mismo les escribo desde un cuarto blanco, tan blanco que enferma. Las sábanas también son blancas, igual que esta bata que ante cualquier descuido expone mi desnudez, incluso en esta habitación hay rajaduras, grietas, taquicardias. Pero debo hacer una confesión, debo decirles por qué escribo este post desde esta clínica de baldosas celestes y duendes de traje blanco, debo confesarles, con tristeza y repulsión, que he descubierto que estos temblores tienen la inmunda particularidad de expulsar de este cuerpo lo peor de mí. Sí, cuando la tierra tiembla, el instinto de supervivencia, totalmente, animal, me convierte en una gran infeliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de agosto, el día del terremoto, visitaba a alguien a quien hubiera querido demostrarle todo lo contrario, a quien me hubiera gustado sorprender con una reacción madura, calmada, serena. Pero ¿Qué creen? Ocurrió todo lo contrario. No solo me desesperé al no encontrar columnas, gruesas columnas de fierro y concreto armado: No hay columnas, gritaba, ¡Dónde están las columnas! Hay que bajar, tenemos que salir. Bajé entonces desesperadamente las escaleras, saltando de dos en dos los peldaños, sin esperar que nadie más bajara, sin pensar en nadie, solo en mí, en R., y al llegar a la puerta del primer piso, me di cuenta que aún no estaba a salvo, que tenía que llegar a como de lugar a la calle. Y, entonces, en la reja que conducía finalmente a la vereda, a la salvación, percibí un obstáculo, sí, en ese momento todo lo que se interpusiera en mi camino lo veía como un obstáculo, un bulto, un enemigo. Y resulta que mi enemigo medía un metro y medio, arrastraba los pies, se movía con lentitud, se esmeraba por contener el castañeo de sus dientes y, sobretodo, por trabar la salida, sí, ese bulto en forma de viejecita con bastón, me impedía el paso. Debo decirles con tristeza que para mi era un obstáculo y, cuando se trata de temblores o terremotos, los obstáculos se vencen, así que obedeciendo a mis nervios, taquicardias y fobias, arremetí contra la viejecita, la moví de un empujón a un lado, la deje tambaleando sobre su bastón y salí primera a la calle, me salvé -si se puede llamar salvación a estar encerrada ahora en esta habitación esterilizada y fría. El temblor no tardó en acabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos segundos después el piso estaba quieto y volví a la realidad y entonces vi el rostro de terror de la anciana, de la mujer que acababa de atropellar, de embestir sin reparo alguno: no dejé de temblar. Mi cuerpo decidió castigarme saboteando mi salud. Los días siguientes intenté controlar mis miedos, someterme a una prueba de serenidad en cada réplica. No funcionó. En el primer remezón, hablaba por teléfono: tiré el celular al aire y salí corriendo. En la siguiente réplica salté de la cama, me resbalé al pisar el edredón y me fui de cara al suelo, para entonces, la tierra estaba quieta. El siguiente temblor lo padecí en Pisco, sí, mis jefes por trabajo me mandaron a la zona, y ahí por primera vez logré controlar un poco mi fobia, sobretodo, al observar con dolor las casas desplomadas, las calles de Pisco que más se asemejaban a las de una ciudad bombardeada, al ver a la gente deambulando sin entender qué había pasado, sin encontrar a sus familias, caminando en medio de una polvareda que los convertía en una suerte de fantasmas, de espectros, hombres llorando, mujeres secando sus mejillas empapadas en lágrimas negras, cogiendo las manos de sus familiares sin vida, cuerpos expuestos al sol, inertes y a la vista de todos, hombres y mujeres pidiendo a gritos: Agua y ataúdes, agua, solo un poco de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no dejo de pensar ni un minuto en esos días, en la cara de terror de la viejecita, en los que vivieron el terremoto, en mí reacción animal, instintiva, en estas paredes blancas que me recuerdan que tras vivir este desastre, este desastre personal, los daños a simple vista parecen irreparables. Y en medio de todo esto, de esta crisis, de los intensos calambres de la tierra, leo nuevamente en los diarios que los murciélagos han vuelto. Ya cerré las ventanas, ¡Hasta Mañana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Ilustración: Photoshop de R.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-883950789379118975?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/883950789379118975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=883950789379118975' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/883950789379118975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/883950789379118975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/09/calambres-terrenales.html' title='CALAMBRES TERRENALES'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RuSKDb6NJpI/AAAAAAAAAD8/hyadi6aDRC0/s72-c/terremoto3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5775703575182109507</id><published>2007-08-12T10:07:00.001-07:00</published><updated>2007-08-12T10:07:16.446-07:00</updated><title type='text'>Bright Eyes - At The Bottom Of Everything</title><content type='html'>&lt;div xmlns='http://www.w3.org/1999/xhtml'&gt;&lt;p&gt;&lt;object height='350' width='425'&gt;&lt;param value='http://youtube.com/v/qikRcAiCtKM' name='movie'/&gt;&lt;embed height='350' width='425' type='application/x-shockwave-flash' src='http://youtube.com/v/qikRcAiCtKM'/&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace unas semanas, tomé un vuelo equivocado y una aterradora turbulencia me hizo pensar de pronto en el azar ¿Acaso mi error terminaría por expulsarme violentamente del juego? Preferí entonces pensar en algo distinto. Si el avión inicia una caída estrepitosa, yo R. continuaré sonriendo, como si estuviera en camino a una fiesta, a una celebración inolvidable, sin taquicardias ni sobresaltos, tal como el video de la canción At the bottom of everything, del grupo norteamericano Bright Eyes. Escúchenlo…&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5775703575182109507?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5775703575182109507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5775703575182109507' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5775703575182109507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5775703575182109507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/08/bright-eyes-at-bottom-of-everything.html' title='Bright Eyes - At The Bottom Of Everything'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-3613334423961535219</id><published>2007-08-08T15:25:00.000-07:00</published><updated>2007-08-08T16:43:08.853-07:00</updated><title type='text'>MI PROBLEMA CON LOS GATOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrpL_ol4agI/AAAAAAAAADs/030qXvPeucQ/s1600-h/gatos+3.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096469484923283970" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrpL_ol4agI/AAAAAAAAADs/030qXvPeucQ/s320/gatos+3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Mi edificio huele a pichi de gato. Sí, como lo oyeron, a PICHI DE GATO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hablo de una mezcla de olor entre ácido muriático y desinfectante quirúrgico, a pasto húmedo y putrefacto con una pizca de excremento de perro con &lt;em&gt;parvovirus&lt;/em&gt;, una sensación insufrible, un ambiente fétido, en resumidas cuentas: un olor a mierda. Lo malo de este hedor felino no es que solo se impregna por días en mi ropa, en mi pelo y que queda adherido como una lapa en mi indefensa pituitaria, sino que despierta de golpe estas taquicardias incontrolables, estos sístoles y diástoles acelerados, con solo pensar en todas las enfermedades que flotan en el contaminado aire de mi edificio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vamos, ¿Acaso no saben que los gatos transmiten las toxoplasmosis? Yo lo sé muy bien y por eso convivo con la fobia de contraer ese virus horrendo, cada vez que cruzo, inevitablemente, la puerta del departamento 206. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llevo ahora mismo en mi bolso un pañuelo empapado en alcohol, que sujeto fuerte contra mi nariz cada vez que cruzo esa casa repleta de &lt;em&gt;toxoplasma gondii&lt;/em&gt;, ese parásito infame que ha elegido a los gatos como el lugar ideal para completar su ciclo de vida, esos bichos microscópicos que saben que verán la luz al final del túnel una vez que el gato los expulse en uno de sus excrementos cotidianos. Y sí, ahí, ese protozoario infernal, vuelve a la vida, resucita en cada hedionda torta de gato, y espera imperturbable, quieto, la llegada de una de sus víctimas, víctimas como yo R., el mejor bufón que el azar ha encontrado por estos lares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora mismo entré a Internet, para averiguar que síntomas debo detectar en mi cuerpo para saberme contagiada de toxoplasmosis: "...&lt;em&gt;dolores musculares, dolor de cabeza y aumento del tamaño de los ganglios linfáticos"&lt;/em&gt;. Me concentré en mi cuerpo, en silencio, intenté relajarme, solo para percibir si más allá de las taquicardias, mi organismo estaba ya infectado. De pronto sentí un dolor en la rodilla derecha, un malestar a la altura del cuello, la espalda un poco acalambrada, sentí un pequeño espasmo en el lóbulo derecho de mi cabeza, y los ganglios, parecen normales, pero como saber si tienen el tamaño natural si no suelo tocarlos nunca. Toxoplasmosis, no cabía duda, los parásitos se deslizaban ya por mi torrente sanguíneo, pronto empezaría a perder la vista, mi sistema nervioso central podría colapsar en cualquier momento y luego la luz al final del túnel, igual que los toxoplasma gondii en la caca de gato, el más allá, el viaje sin retorno. Sí, estaba infectada. Llamé entonces a Juan Francisco, un doctor amigo de la familia, lo levanté a las 11 de la noche, no importaba, quizá él podría salvarme:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-¡Hola! ¿Quién es?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;- Juan Francisco, soy yo, R.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-¿Qué pasa R.? ¿Estás bien?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-No lo sé. Hay gatos en mi edificio y…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-¿Gatos? Y me llamas para decirme que hay gatos a esta hora…&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Es que estuve navegando en Internet y leyendo un poco sobre la toxoplasmosis; tú sabes, esa enfermedad que transmiten los gatos. Creo que tengo todos los síntomas. No sé que hacer, no sabía a quién llamar. Perdón.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-R. es cierto que los gatos trasmiten la toxoplasmosis, pero solo podrías haber contraído el virus si hubieras estado en contacto con las eses del gato ¿Acaso te las has comido?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;-No, jajajaja…No, para nada, claro, solo que huele tan fuerte a orín de gato que esos parásitos deben estar flotando por todas partes, deben estar en el aire ¿no?&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-¿Te comiste la caca de un gato sí o no?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-No, no, no, como se te ocurre, no, no...NO!&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;-Vuelve a dormir entonces, es imposible, relájate R. tienes que hacer algo con esas taquicardias, esas sí te mandarán a la tumba. Vuelve a dormir, hablamos mañana.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;-Sí, disculpa Doc, creo que el olor me está enfermando. Adiós.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Acabo de hacer el ridículo, pero igual me sigo sintiendo extraña. &lt;em&gt;No comí caca de gato, no he tocado la caca de gato, a las justas he visto la caca de gato, estoy bien, tengo que estar bien.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras repetía una y otra vez mi mantra &lt;em&gt;antitortafelina,&lt;/em&gt; decidí correr la cortina cuidadosamente y husmear desde la ventana de mi cuarto, espiar de reojo a mis vecinos ¿Cuántos gatos pueden tener ahí dentro? Las luces de la sala se encendieron y allí en medio de ese lugar logré divisar veinte gatos, cinco más en el cuarto que da a la ventana, dos en el marco de la puerta y otros dos saltando por los techos del edificio. Era el paraíso de los gatos, una suerte de refugio felino, como si los gatos después de morir, en lugar de ir al cielo, se desviaran hacia el departamento 206, el edén gatuno. 29 gatos, 29 ágiles caballos armados de afiladas garras, 29 miradas aterradoras y cacas infectadas, 29 potrillos cabalgados por microscópicos parásitos guerreros TG (&lt;em&gt;toxoplasma Gondii&lt;/em&gt;) dispuestos a exterminar, a acabar con todo organismo vivo de mi edificio: Era el inicio de una Guerra Bacteriológica. Solo debo alejarme de la caca de gato, eso dijo Juan Francisco y eso mismo haré. &lt;em&gt;No comí caca de gato, no he tocado la caca de gato… estoy bien, tengo que estar bien. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora sorteo cada una de las cagadas que quedan regadas por las escaleras, atravieso aéreamente cada charco de pichi y logro controlar así a mis taquicardias. Por supuesto, sigo usando el pañuelo para proteger mi nariz de ese hedor gatuno. Los vecinos ya enviaron una carta a Digesa, piden el desalojo inmediato de los inquilinos y los felinos del 206. Espero que inicien pronto la retirada ¡Hasta mañana! Hoy me toca contar gatos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;* &lt;strong&gt;Ilustración: www.pixelgirlpresents.com&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-3613334423961535219?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/3613334423961535219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=3613334423961535219' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3613334423961535219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/3613334423961535219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/08/mi-problema-con-los-gatos.html' title='MI PROBLEMA CON LOS GATOS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrpL_ol4agI/AAAAAAAAADs/030qXvPeucQ/s72-c/gatos+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-875014253924890504</id><published>2007-07-31T10:12:00.000-07:00</published><updated>2007-07-31T21:51:41.241-07:00</updated><title type='text'>ME DECLARO CULPABLE</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrAPyF4kIXI/AAAAAAAAADc/P11UkA5qSfM/s1600-h/psycho1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093588531803332978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 288px; CURSOR: hand; HEIGHT: 286px; TEXT-ALIGN: center" height="200" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrAPyF4kIXI/AAAAAAAAADc/P11UkA5qSfM/s320/psycho1.jpg" width="292" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rq9tz14kIWI/AAAAAAAAADM/41EVpnXoRMo/s1600-h/TINA+FINAL.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy, algo influenciada por la blanquirroja batiéndose a golpes contra el viento en cada esquina de la ciudad, se me ocurrió de pronto que yo R. también necesitaba mi propia declaración de independencia y por qué no, gritarla, expulsarla a punta de alaridos de mi cuerpo, agrietar con un DO sostenido las cuatro paredes que me rodean y abolir, por lo menos por un día, las taquicardias, los nervios, las angustias y demás torturas que atacan a menudo mi cuerpo, mi torrente sanguíneo, mi cabeza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo, R., me declaro libre e independiente del estrés, libre de todos mis tormentos”, y esto, a riesgo de perder cierta dosis de ternura que solo una persona, ¡increíblemente!, percibe en mi exagerada existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé entonces por crear un ambiente distinto y empezar con detalles triviales como prender un incienso, una velita misionera a falta de velas olorosas y colocar un disco de &lt;em&gt;Cat Power&lt;/em&gt;. Inundada ya mi cabeza con la música del disco &lt;em&gt;YOU ARE FREE&lt;/em&gt; decidí entonces, inundar también mi cuerpo con agua, darme uno de esos baños reconfortantes, sobretodo relajantes, y deshacerme por un día de estas infames taquicardias. Llené la tina, eche un poco de sales de baño, espumas aromáticas a discreción y solté en ella una de esas bombas efervescentes antiestrés que tienen la particularidad de masajear a carcajadas cada centímetro de mi cuerpo. Respiré entonces profundo, sumergí mi cabeza en el agua, hasta el último de mis rebeldes rulos, y convencida de que nada podría arruinar este momento, ni siquiera mi amiga de crin ploma, esa que me reta en las escaleras del edificio, cerré los ojos y remojé todo mi desordenado archivador cerebral: Ahhhhhhhhhh!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordé de pronto una frase que hace unos días pasó por mi cabeza y que aún no logro sacármela: ¿Acaso la vida se confunde a veces con el olor de los cementerios? Sí, esta frase revoloteaba incontrolable en mi cerebro hace más de un año, una etapa oscura de mi vida, en la que comprobé el temor que puede infundir la posibilidad de despertar una mañana sintiendo que estás muerto en vida, que hueles a polvillo óseo. Hablo de no encontrar ni una pizca de lo que fuiste en el espejo y asustarte al ver frente a tus ojos a un completo extraño. Hoy, felizmente, y a pesar de mis taquicardias y nervios de goma, debo confesar con una inmensa sonrisa triangular y equilátera, que por suerte sigo reconociéndome en el espejo y que, por alguna razón, el reflejo no luce nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, mientras estas ideas seguían zambulléndose conmigo, me descubrí de pronto sonriendo; recordaba lo mucho que disfruté bailando un poco de salsa hace unos días, vi a mis fieles all-star acariciando sin ritmo el suelo pero jugando a la vez con él. Pensé entonces en una frase de Sabina que me gusta mucho: "Bailar es soñar con los pies". Gracias a estas palabras, logré mantener bajo el agua mi gran sonrisa y también olvidar la crueldad de haber sido descartada en la pista de baile, por cargar con dos pies izquierdos. Me basta saber que ese día mis pies soñaron y mi cabeza también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto un ruido me regresó a la superficie de la bañera, un sonido algo extraño que no logré distinguir me despertó, pero preferí no darle rienda suelta a las taquicardias, no alertarlas por lo menos hasta que llegue a su fin este día, este único día, en el que celebraba MI declaración de independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a sumergirme. Mi caja toráxica ha vuelto a retumbar de nuevo asesinando con crueldad la voz de &lt;em&gt;Cat Power&lt;/em&gt;. Lo único que hice esta vez fue pensar en el color púrpura o, mejor dicho, en una novedosa presencia púrpura, que podría llamar a la puerta con un atado de albahaca escondido en la espalda o quizá con un dulce de moras, solo porque el morado es su color favorito. Pero, a riesgo de arruinar este cautivador escenario imaginado en campos repletos de uvas, debo confesar que esta declaración de independencia muy mía y muy a mi estilo, es en el fondo una carta abierta y, sí, también liberadora, que pretende, sobretodo, gritar sin restricciones, sin censuras, lo mucho que valoro hoy mi espacio, estas bocanadas de aire que son solo mías, este rincón con taquicardias, murciélagos, ratas, vecinos locos y viejos enterradores de la comarca; este pequeño espacio que me ha costado reconstruir y que ahora protejo con vehemencia, para evitar exponerlo a los demonios ajenos. Sí, quizá sea temor, miedo, en todo caso, me declaro culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua se ha enfriado ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandoné la tina y todas esas gollerías acuáticas para refugiarme en una bata y descansar. Cuando fui en busca de una toalla extra descubrí que el azar había estado acechándome todo este tiempo, quizá por una rendija, quizá por el agujero de la cerradura, para sorprenderme una vez más con uno de sus infames escenarios. En el umbral de la habitación donde guardo las toallas, descubrí de pronto mi reflejo en el piso, me vi en un gran espejo de agua que, extrañamente, olía a sales aromáticas, por alguna extraña razón y por alguna rara conexión en las cañerías, el cuarto estaba inundado y una extensión repleta de enchufes y rebosante de energía descansaba sobre el agua. Retrocedí de inmediato sorteando esa trampa mortal y para evitar los calambres eléctricos, bajé la llave general y, con mi pijama a cuadros remangada, sequé todo el piso a oscuras ¿Acaso es necesario decirles que, a esas alturas, la declaración de independencia, libre de estrés, se había ido ya a la mierda? No lo creo. Hasta mañana, esta noche contaré ovejas moradas, adiós.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;*Imagen: Psicosis - Alfred Hitchcock&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-875014253924890504?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/875014253924890504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=875014253924890504' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/875014253924890504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/875014253924890504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/07/me-declaro-culpable_31.html' title='ME DECLARO CULPABLE'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RrAPyF4kIXI/AAAAAAAAADc/P11UkA5qSfM/s72-c/psycho1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5285852068988807776</id><published>2007-07-14T22:58:00.000-07:00</published><updated>2007-07-17T17:42:28.952-07:00</updated><title type='text'>LA RATA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rpm5mYzR-iI/AAAAAAAAAC0/8iRLe7PUUy0/s1600-h/LA+RATA+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5087301323235392034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 422px; CURSOR: hand; HEIGHT: 231px; TEXT-ALIGN: center" height="199" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rpm5mYzR-iI/AAAAAAAAAC0/8iRLe7PUUy0/s320/LA+RATA+1.jpg" width="367" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Bigotes largos y delgados, como agujas, ubicados simétricamente a ambos lados de esa temible cara; crin ploma, tupida, color smog, horrenda, húmeda por la llovizna insoportable de aquella noche rata; ojos negros con un destello amedrentador como dos pelotas de vidrio observándome poderosos, desde uno de los peldaños de mi escalera. &lt;em&gt;Hola! Vengo desde las entrañas del azar para resucitar esas vehementes taquicardias, ese atolondrado ritmo cardíaco tuyo, que hará que este encuentro sea del todo inolvidable&lt;/em&gt;. Todo eso me dijeron los ojos de esa horrenda rata gorda y gelatinosa mientras aguardaba paciente a que subiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venía de un bar, de tomar unas cervezas con unos amigos, de dejar en el piso de ese lugar, toda la carga de estrés que había acumulado a lo largo del día. Créanme mis niveles de angustia pueden ser, realmente, considerables. Quería dormir, acomodarme como lo hace un feto en la panza de su madre y levantarme, al día siguiente, sin esas taquicardias alertándome una y otra vez que algo malo estaba por pasar. Cruce el pasillo acelerando el paso para huir de esa lluvia pusilánime y guarecerme del frío, cuando de pronto ella, sí, con ese pelo color asfalto, se interpuso con osadía en mi camino, evidenciando su poder sobre el mío. Esa rata se había comido, probablemente, todo el langoy del chifa de la esquina, el &lt;em&gt;langoy&lt;/em&gt; de toda la semana, no había dejado ración alguna a los hurgadores de desperdicios; en un acto de egoísmo animal, esa rata enemiga se había engullido todo. Ahora movía su cola rosada, imperturbable, como un gusano de tierra, y yo R. algo adormecida por las cervezas y algo acostumbrada a las malas rachas decidí, con una valentía que más parecía prestada, no correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidé que mi enemiga podía saltar, atacar, morder, someterme a un tratamiento gratuito de acupuntura del todo doloroso, en medio de mi pancita feliz. Rabia, agujas, sí, rabia, pinchazos, aguijones, gritos y taquicardias. Empecé a saltar, salté tan alto como pude, zapatee, pretendí asustarla, pero lo que conseguí entonces fue que el inmundo animal me retara a competir en las escaleras, mis escaleras. &lt;em&gt;¿Quién va más rápido querida R.?&lt;/em&gt; Me adelantó un piso. Arrastró todo ese cuerpo gelatinoso y repleto de chaufa por las escaleras. Su versatilidad era increíble, subía saltando los peldaños, uno tras otro, agitando contra la llovizna esa pegajosa cola rosada y yo mientras tanto, procuraba guardar distancia. Era horrenda, groseramente obesa, inmensa. Subió el primer piso, el segundo, el tercero, quería que llegara al cuarto nivel, solo así me dejaría abandonar la competencia en el tercer piso y escabullirme para encerrarme en mi casa. Primer piso, segundo, tercero y de pronto, mi enemiga se cansó. Volteó simulando estar agotada, podría jurar que me mostró una sonrisa de medio lado y allí, en medio del pasillo que conduce a mi casa, se detuvo y me retó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, quizás, el mejor ambiental para ese momento hubiera sido esa vieja tonada del maestro Morricone en Lo bueno, lo malo y lo feo, pero tuvimos que conformarnos, inevitablemente, con el desesperado sonido de mi corazón tratando de huir de mi caja toráxica. Mi peluda oponente de dientes afilados estaba desarmada, pedía lucha de cuerpo a cuerpo. Solo atiné a saltar de nuevo, brincar alto, altísimo, improvisé un acelerado paso de huayno, con un toque de tap tembloroso, de zapateo torpe, de rodillas castañeando, para probar si la vibración y mi cara de susto la hacían huir. Entonces, me dio la espalda, agitó su cola rosa, soltó unas gotas de llovizna adheridas a su cuerpo y emprendió la retirada, sí, hacia el cuarto piso. Corrí hacia mi puerta, no podía encajar la llave en la cerradura, mis manos temblaban, volteaba para ver si se asomaba, si regresaba, tiré la puerta. Preparé entonces mi trinchera. Cogí periódicos y tapé las rendijas de cada una de las puertas que dan al pasillo, puse un poco de masking tape, una roseada de &lt;em&gt;baygon&lt;/em&gt; -en caso me estuviera enfrentando a una rata con complejo de cucaracha- y vigilé el pasillo, por el ojo de buey, por espacio de veinte minutos, para resistir al ataque. Con una escoba en la mano y un martillo en la otra espere lista a mi enemiga. La rata, sin embargo, no volvió ese día ni los siguientes, ya había logrado su objetivo, sembrar el terror en mi casa. Le bastó con aplicar el viejo truco del miedo, al mejor estilo de su amigo &lt;em&gt;rata-Bush&lt;/em&gt;. Ahora antes acostarme, apago la terma, bajo la llave del gas y antes de bajar el telón, cumplo con mi segunda rutina; relleno con papel las rendijas de las puertas, aplico una banda de masking tape, un toque de &lt;em&gt;baygon&lt;/em&gt; por si tiene complejos y apago la luz ¿Alguien se pregunta a estas alturas quién ganó la batalla? Yo no. Mejor voy más periódicos ¡Hasta Mañana! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;* &lt;em&gt;La rata&lt;/em&gt;: Cortesía de &lt;strong&gt;Sphinx Productions – Ed “Big Daddy” Roth&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5285852068988807776?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5285852068988807776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5285852068988807776' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5285852068988807776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5285852068988807776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/07/la-rata.html' title='LA RATA'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rpm5mYzR-iI/AAAAAAAAAC0/8iRLe7PUUy0/s72-c/LA+RATA+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-4123874863567533580</id><published>2007-07-01T20:33:00.000-07:00</published><updated>2007-07-01T20:37:43.912-07:00</updated><title type='text'>CASI MUERTA Y NO DE RISA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rohy5YpyoTI/AAAAAAAAACs/7zR8bxKzEMQ/s1600-h/payaso+1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082438509683450162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rohy5YpyoTI/AAAAAAAAACs/7zR8bxKzEMQ/s320/payaso+1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Odio a los payasos, los he odiado siempre y los he odiado tanto, que creo que nunca podré superar esta sensación de terror y escalofríos que, ineludiblemente, experimento cada vez que me topo con estos sujetos guarecidos tras kilos de pintura circense. No veo sus caras, no sé quienes son, ignoró quien se esconde tras esos trapos multicolores que en lugar de arrancarme carcajadas, me hacen perder de golpe el color y solo atinar a buscar un escondite. No es una exageración. Si veo un payaso por la calle, cruzo la pista; si los veo reír, solo vislumbro un brillo macabro en sus ojos y mi cuerpo se paraliza; si me persiguen huyo sin razonar hacia donde voy, sin considerar el peligro, sin importar si arriesgo mi vida. Recuerdo hasta hoy la primera vez que huí de uno de esos cobardes sujetos, de esos que pretenden esconder sus rostros tras pigmentos sintéticos, un poco de grasa animal y lanolina. Sí, de uno que intentó divertirme cuando aún tenía 7 años y lo único que consiguió fue despertar, a mi corta edad, un odio tremendo hacia él y hacia todos los de su especie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el verano de 1983, yo R. corría con los rulos revueltos por un jardín inmenso, arrugando mi pequeño vestidito, y sobretodo tratando de no ser la primera descalificada en el juego de las chapadas. Estaba en la fiestecita de una amiga, la casa era inmensa, la piscina era gigante, azul, conejos corrían por el jardín, un venado atado a un árbol comía y un sol espectacular bañaba con suavidad esas decenas de caritas con barro. Aún recuerdo que no podía abandonar el carrito de helados, estaba estacionado en medio del jardín y dispuesto para que pequeños monstruos como yo, lo tomáramos por asalto y le diéramos rienda suelta a nuestra pueril gula. Embarrada en chocolate, escuche de pronto el sonido estruendoso de un silbato y apareció él, embadurnado en pintura blanca y roja, con lágrimas falsas dibujadas en las mejillas y ese holgado traje de bolas, que se ceñía a su regordete cuerpo por el viento de la tarde. Llamaba a todos los niños, pedía con esa sonrisa comprada que lo rodeáramos y nos invitaba a sentarnos en círculo para empezar la función. Hizo un poco de magia, saco pañuelos, soltó chistes incomprensibles, encogió y relajó su rostro en una suerte de danza aterradora, tiró chocolates y pidió que algunos de los niños se ofrecieran como voluntarios para un truco, llamó a cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reloj avanzaba y ninguno de los bajitos de esa fiesta se animó a abandonar su sitio y jugar con ese grandísimo payaso. Entonces no tuvo mejor idea que elegir a sus pequeñas víctimas, una a una, yo R. fui una de las elegidas y solo recuerdo a ese sujeto aproximándose en cámara lenta hacia mí, soltando risotadas al viento, estirando su mano para jalarme hacia el centro de ese círculo de horror. Me puse de pie, mis ojos querían huir de mi cara, empecé a transpirar y solo atiné a correr. Corrí por todo ese césped, con las lágrimas removiendo el barro impregnado en mi cara, decidida a perderlo de vista; pero el enfermo sujeto bañado en pintura, no tuvo mejor idea que perseguirme para traerme de vuelta. Corrí tan rápido como pude, sin pensar hacía donde escapar, sin razonar que debí buscar la mano de mi madre, solo corrí. Llegué hasta el borde de la piscina y divisé a mi enemigo a pocos metros de mi escondite sin salida. Solo atiné entonces a saltar hacia el azul, sin pensar que no tenía idea de cómo lograría volver a la superficie, me hundí, mis pies tocaron fondo y desde ahí aún seguía viendo el rostro distorsionado de ese primer payaso que quiso, ahora estoy segura, matarme del susto. El aire comenzó a esfumarse, había tragado ya litros de agua, el payaso ese felizmente no brincó a la piscina ¡Que cobarde! Mi hermano que había visto toda la escena, fue quien me salvó y me trajo de vuelta al mundo. Tiritando incontrolablemente de frío, con el corazón palpitando a mil por el susto, con mi pequeña caja toráxica retumbando cual orquesta, por el terror que me inspiraba la cara disfrazada de ese personaje, que no dejaba de mirarme impresionado; abandonamos esa casita del terror y no volvimos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les queda ahora alguna duda de ¿Por qué odio a los payasos? A mí no. Los quiero a varios kilómetros de mí, perdonen los aludidos, y si alguno de ellos pretende acercarse, solo pido y espero que lo hagan con las caras bien lavadas y de luto, si es posible. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;*Pintura de E. Autumn Daniels&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-4123874863567533580?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/4123874863567533580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=4123874863567533580' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4123874863567533580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4123874863567533580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/07/casi-muerta-y-no-de-risa.html' title='CASI MUERTA Y NO DE RISA'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rohy5YpyoTI/AAAAAAAAACs/7zR8bxKzEMQ/s72-c/payaso+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7161381712073170233</id><published>2007-06-21T22:24:00.000-07:00</published><updated>2007-06-22T07:55:41.081-07:00</updated><title type='text'>ARRIT...MIA EN LAS ALTURAS</title><content type='html'>&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5078756462484207938" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RnteGB8XOUI/AAAAAAAAACk/tFFSBWJNmrY/s320/BLOG+HUANCAYO.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días tuve que viajar a Huancayo por trabajo y les confieso que pensé que era la oportunidad perfecta para respirar un poco de aire puro, olvidar las taquicardias y dejar en Lima esa mochila repleta de estrés que tiende a desparramarse un poco más cada dia. Montada en el bus, escuchando &lt;em&gt;Born on a train&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;Arcade Fire&lt;/em&gt; cerré los ojos y esperé que el amanecer me obligara a respirar distinto. El paisaje es genial, conocí a unas tejedoras extraordinarias que lograron masajear mis nervios tan solo con oír el sonido suave y veloz de sus palitos de madera y el aire, el aire, un desastre. Cada segundo una inmensa bocanada de diesel se estrellaba en mi cara, recordándome que allí como en Lima, la contaminación y todo ese rollo del calentamiento global es como un complicado discurso articulado en mandarin que, por cierto, nadie está dispuesto a descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, mis pulmones ya se acostumbraron a los ricos baños de smog, en todo caso pensé, consumirán una dosis reducida de monóxido de carbono, porque ya la altura me obligaba a luchar por cada inhalada. El trabajo lo acabé en un par de días y tuve que tomar de inmediato un bus de vuelta a Lima. Un vez más mis oídos volvieron a escuchar a&lt;em&gt; Arcade Fire&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Los Planetas&lt;/em&gt; y mientras fui lamentándome de mis días difíciles escuchando &lt;em&gt;Prefiero Bollitos&lt;/em&gt; caí profundamente dormida. Tres de la mañana&lt;em&gt;, Ticlio&lt;/em&gt; me despierta con violencia, mi cabeza zapatea de terror y mi nariz batalla por arrebatarle un poco de aire a la endemoniada altura, descubro entonces que el bus se ha detenido y que se mantendrá inmóvil durante las próximas veinte horas. Adiós al descanso, a los días libres de estrés, taquicardias a mi. &lt;em&gt;Señores pasajeros debo informales que la huelga de mineros nos impide llegar a Lima, sírvanse permanecer sentados en sus asientos hasta que se reanude el tránsito.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;No había agua, no había comida y los baños gritaban desesperados que no soportaban una vejiga más en su hediondo territorio. Seis de la mañana, decidí que si quería escapar del infierno debía empezar por detectar entre la multitud a otros estresados como yo. Pensé entonces que con solo asustarlos un poco, plantear el panorama adverso que nos esperaba, lograría identificar a los míos: &lt;em&gt;Estresados del mundo, uníos&lt;/em&gt;. Puse en marcha mi plan y debo confesar que exagerar un poco a veces surte efecto. La situación es clara les dije, en unos minutos su amigo de al lado, sí, ese que roncó toda la noche perderá la vergüenza y, tras un cumplidor perdón, lo asfixiara con tremendo pedo; la gorda de al lado, probablemente, cuando usted tenga hambre, ya habrá arrasado con todas las galletas y papas fritas del bus y eso, si no las ha expulsado ya para ese rato, en el mismo lugar donde usted pretendía buscar un poco de privacidad para hablar con Fujimori y Chávez a la vez. Sí, se habrán sacado los zapatos, no lo dude, lo hicieron ya hace un buen rato; el niño de atrás ya habrá empezado a llorar para entonces; mientras su compañero de asiento, tras un perdón más, volverá a soltar un pedo o dos. En fin, ¿Quién se anima a cruzar el piquete, tomar un bus y llegar a casa?¿Quién quiere una ducha caliente, un baño limpio, un plato de comida y huir del insoportable olor a desinfectante? Cogí entonces mi bolso sintiéndome la Indiana Jones de la región central, guardé una pequeña botella de agua y con solo dos personas aterradas empecé a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijeron que era una hora, hace dos horas atrás. El frío me congelaba la médula, el monóxido me provocaba arcadas y el esfuerzo físico hacia temblar mis piernas. Cuatro horas de caminata después, voilá, el famoso piquete, ese que mantenía a una interminable cola de buses detenidos, apareció. &lt;em&gt;No crucen, están tirando piedras a los que quieren pasar&lt;/em&gt;. La gente corría en contra. De pronto una llamarada inmensa en medio de la pista, me pregunté entonces si existía algún lugar en el que pudiera refugiarme de las malas rachas, de los locos, de los traficantes chinos, de los extraños polvos blancos, de los murciélagos y de los ladrones de zapatillas. Mi taquicardia se confundía con el coro infernal de cláxones ¿Era acaso esta travesía que había emprendido una epifanía de lo absurdo? Quería profundamente que no lo fuera y que esta empresa que había iniciado a pesar de mi estrés fuera el comienzo de un nuevo episodio, un episodio con un final feliz. Si naciste con nervios de goma, del cielo te llueven las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomada de las manos de mis dos valientes compañeros de travesía corrimos con los ojos cerrados bordeando el fuego, a merced de los furiosos mineros y dispuestos, sin quererlo, a romper el record mundial de los 100 metros planos. Alguien gritó desde los cerros: &lt;em&gt;Pasaron tres, tiren las piedras&lt;/em&gt;. Sin aire, con la adrenalina revoloteando en ese mar picado de mis taquicardias, con las taquicardias compitiendo con un tremendo dolor de cabeza, bajamos un cerro empinado, arrastrándonos con la panzas mirando al sol, volteando para sortear las piedras y no convertirnos en la chuza de ese grupo de desesperados mineros. Dos resbalones y un calambre después estábamos a salvo por fin del piquete y de las rocas con nombre propio. Quedaba entonces, media hora más de caminata, sin agua, claro, y con las rodillas enfrentándose una contra otra por el temblor inevitable de mis piernas. Por fin un destartalado camión se detuvo y decidió ceder el espacio libre que su ganado dejó, a un grupo de polizontes sedientos, con pelo color tierra y con ojos desesperados. Tres horas más tarde, por fin Lima, con su entrañable panza de burro y el incomparable smog, mi smog. Las ronchas y las magulladuras se esfumaron, el dolor de cabeza también, las taquicardias se agotaron de danzar, pero la sensación de vivir en un Perú dividido, aunque lo vea a diario, nunca deja de echar por los suelos mi ánimo. Últimamente, las piedras comienzan a robarle el papel protagónico a la lluvia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7161381712073170233?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7161381712073170233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7161381712073170233' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7161381712073170233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7161381712073170233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/06/arritmia-en-las-alturas.html' title='ARRIT...MIA EN LAS ALTURAS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RnteGB8XOUI/AAAAAAAAACk/tFFSBWJNmrY/s72-c/BLOG+HUANCAYO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-6852472160535836489</id><published>2007-06-06T23:06:00.000-07:00</published><updated>2007-06-06T23:11:20.659-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='loco'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='palma'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='calato'/><title type='text'>COSA DE LOCOS (Segunda Parte)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmehXx8XOTI/AAAAAAAAACc/QCth_NiEmNs/s1600-h/Madness.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5073200935171733810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmehXx8XOTI/AAAAAAAAACc/QCth_NiEmNs/s320/Madness.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con la calma de vuelta en mi cuerpo y con las taquicardias contenidas, gracias a las páginas del "Elogio de la locura" de &lt;em&gt;Erasmo de Rótterdam&lt;/em&gt;, he tomado aire para continuar con la demencial lista de personajes, todos ellos responsables de estos ataques inusitados de nervios, que cada vez son más frecuentes. De regreso a mi infancia, ahí estaba yo R., con el uniforme plomo interminable, larguísimo, cubriendo mis rodillas, pantorrillas y amenazando con envolver incluso mis tobillos, esa era una regla de oro para las monjas mercedarias, del colegio en el que estudiaba en Chimbote. Comienzo a pensar ahora, si debería incluir a ese grupo de pingüinos conservadores y cucufatos en la lista de los desequilibrados de mi vida ¿Acaso la madre Inmaculada ocuparía el primer lugar? En fin, como de costumbre llegaba del colegio muerta de hambre, con la lonchera azul vacía, ojo era inmensa y podía cargarla con mucho esfuerzo, y lista para arrasar con mi almuerzo y, por supuesto, el de mi hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajaba con X. de la movilidad, sin taquicardias a la vista, cuando de pronto apareció un hombre totalmente desnudo, sí, en bolas, eran bolas de barro, estaba tan sucio &lt;em&gt;El loco Calato&lt;/em&gt; que solo con una aguda y detenida observación podía visualizar sus ojos. Este desquilibrado sujeto venía caminando hacia estas dos pequeñas colegialas, asustadas a morir, hambrientas, asombradas con tan grotesca desnudez. Lo siguiente que recuerdo es a mi madre viendo aterrada esta espantosa escena, desde el tercer piso de la casa, y saliendo por la ventana con la carabina de mi hermano, rastrillada, apuntando sin temblar al &lt;em&gt;Loco Calato&lt;/em&gt;, que pretendía quizá que ignoráramos su minimalista vestimenta, que pensáramos que sus medias con huecos eran suficientes para cubrir su anatomía y pedirnos, sin vergüenza alguna, que le diéramos un pan o con suerte dos. Mi madre solo atinó en ese instante a dar tiros al aire, tiros sin rumbo, a gritar: &lt;em&gt;Oiga, no se acerqué, aléjese, chicas corran, pum, pum…&lt;/em&gt;No eran disparos mortíferos sino dolorosos, ráfagas de perdigones que se podían incrustar en la piel como aguijones y causar un dolor tremendo, atroz. Ese día perdí el apetito y no dejé de pensar en la posibilidad de que podría volver a topármelo. Y ese es mi recuerdo del &lt;em&gt;Loco Calato&lt;/em&gt;, quien por cierto huyó despavorido de mi vida, con los pellejos al aire y dejando, por supuesto, una marca imborrable en mi memoria, una marca más en mi lista de episodios inquietantes, diría taquicárdicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al parecer el destino había decidido reír un poco más sin mí y someter mis nervios de goma a otros dos sucesos delirantes. Así apareció en Lima un mal día, &lt;em&gt;El loco Vuela-Vuela&lt;/em&gt;, un orate ingenioso que pretendía ser un avión de carne, hueso y pelos. Probablemente, el combustible era su sangre, las alas sus brazos, la energía su paso ligero y el sonido de despegue un grito ensordecedor, que estaba lejos de asemejarse al ruido de un avión&lt;em&gt;:…lalalalalalalala…&lt;/em&gt;Sí, todos los días, durante tres años de mi vida, el &lt;em&gt;Loco Vuela-Vuela&lt;/em&gt; se encargó de cortarme el sueño a las seis de la mañana, para despegar hacia su propio mundo, un mundo que nunca pude entender y menos visitar. Debo decir, sin embargo, que las cosas no marchaban mal con este desquiciado sujeto, obsesionado con el cielo y las alturas, bastaba con dejar la pista libre o, mejor dicho, la vereda libre cada mañana y dejarlo levantar vuelo, con total libertad, tomar velocidad, desplegar sus extremidades y volar, sí, volar, hacia donde solo él podía llegar. La clave estaba entonces en respetar su extraña rutina. La verdad que este loco alado parecía ser feliz y debo decir que a veces, esa alegría suya era del todo envidiable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo, aprendí a vivir con él, con el sonido de las suelas de sus zapatillas estrellándose contra el pavimento, con sus brazos largos cortando el viento y con ese repetitivo, &lt;em&gt;lalalalalalala…&lt;/em&gt;arrullándome, había dejado de ser ya una tortura auditiva. Todo marchaba bien, como contaba, hasta una mañana en la que salí de casa bastante apurada, corriendo para no llegar tarde al colegio y por error, tremendo error, interferí uno de sus matutinos despegues. Recuerdo al &lt;em&gt;Loco Vuela-Vuela&lt;/em&gt; venir corriendo sobre mí, a toda velocidad, con esas turbinas imaginarias de piel y sangre desafiando al viento y toda esa furia desbordada por haber interrumpido uno de sus ascensos ¿Quién era yo para anclarlo a tierra? ¿Quién era yo para traerlo de vuelta a esta imperfecta realidad? Me siguió una, dos cuadras, con aquel &lt;em&gt;lalalalalala…&lt;/em&gt;retumbando mis oídos, pateando con violencia mis tímpanos, castigando mi falta de tacto. Ese era su aeropuerto, extraño o no, era suyo, y yo me había convertido de pronto en una suerte de polizonte en esa realidad alterna, en esa dimensión paralela que la verdad no lograba comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crucé la vereda avergonzada, asustada, con mis trece años a cuestas y con el pecho estallando con más intensidad que la turbina de un avión, corrí a casa sin importar las clases que perdía, espantada, para intentar calmar como fuera esas primerizas taquicardias mías. Disculpen, debo ahora respirar hondo por un instante, observar el suave movimiento de las palmeras, tomar un vaso de agua antes de continuar. Evocar algunas historias es a veces como volver a meter los pies en los viejos zapatos de entonces y créanme que en mi caso, no siempre es del todo agradable. Al fin pasó, ahora un loco más, &lt;em&gt;El Loco Palma&lt;/em&gt;. Este personaje esquizofrénico es bisnieto del escritor &lt;em&gt;Ricardo Palma&lt;/em&gt;, vive desconectado del mundo, deambulando por las calles de Lima y, cuando lo pude conocer, jalaba del cuello a un perro famélico, su único amigo, quizá porque no tenía voz para decir lo contrario, energías para abandonarlo y menos ladridos que pudieran ahuyentar de un mordisco a su alocado amo. &lt;em&gt;El loco Palma&lt;/em&gt; estaba convencido que desde la gélida celda de la Base Naval del Callao, &lt;em&gt;Vladimiro Montesinos&lt;/em&gt;, el ex asesor presidencial, lo escuchaba, lo espiaba y le mandaba mensajes amenazantes, entonces narraba aterrado: &lt;em&gt;Dice que me van a matar, que a ti también te quieren matar, cuídate, están por todas partes. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-6852472160535836489?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/6852472160535836489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=6852472160535836489' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/6852472160535836489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/6852472160535836489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/06/cosa-de-locos-segunda-parte.html' title='COSA DE LOCOS (Segunda Parte)'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmehXx8XOTI/AAAAAAAAACc/QCth_NiEmNs/s72-c/Madness.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7312627921840816711</id><published>2007-06-01T13:07:00.000-07:00</published><updated>2007-06-01T13:26:47.188-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='locura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='chimbote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='erasmo de rotterdam'/><title type='text'>COSA DE LOCOS (PRIMERA PARTE)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmCAehluquI/AAAAAAAAACU/F6UoEwhDfhI/s1600-h/loco+final.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5071194442320227042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmCAehluquI/AAAAAAAAACU/F6UoEwhDfhI/s320/loco+final.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mi vida ha estado marcada de alguna extraña forma por los locos, sí, por los locos de atar. En una pared de mi casa guardo incluso de recuerdo un cuadro, que uno de estos sujetos desquiciados en un ataque de cordura y afecto me regaló, hablo del retrato de una mujer sin cabeza sin piernas y sin brazos que me dio el “El loco Palma”. Por alguna razón, al margen de los prejuicios, ha sido muy sencillo etiquetar a los locos de mi vida, por sus marcadas obsesiones con algún tema mundano. El trasfondo de esta historia es que estos sujetos desgarbados, vestidos de harapos y con los ojos pegados en una realidad paralela, distante, incomprensible, me asustan mucho y creo haber descubierto por qué o, mejor dicho, por quién: &lt;em&gt;El loco Chupitos.&lt;/em&gt; Sí, este desequilibrado hombre, necesariamente, me obliga a remontarme al pasado, a mi infancia en Chimbote, a las calles peligrosas de este puerto del norte, que siempre termina despertando en mí sentimientos encontrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El loco chupitos&lt;/em&gt; formaba parte de la extraña fauna de Chimbote que rondaba las calles del centro de la ciudad. Y ahora que lo pienso, nunca logré descubrir cuál era su nombre, pero créanme que tampoco lo lamento. Lo que viene a mi memoria es la imagen de un personaje delgaducho, de unos veintipico años de edad, con la cara repleta de granos. Una imagen espantosa, horrenda, pero a ratos conmovedora ¿Un hombre loco y con granos podía conmover a alguien? La verdad es que sí, un poco. Ahora sé que en el fondo era un sujeto desamorado, con una anatomía monstruosa, que contradictoriamente no había renunciado al amor y que estaba convencido que si su físico hacia huir a las mujeres, la fuerza bruta y su desequilibrio mental las traerían de vuelta. Pero en fin, yo tendría 9 ó 10 años y el recuerdo que tengo de &lt;em&gt;El loco Chupitos&lt;/em&gt;, es el de este personaje de una fealdad extrema, que tenía la aterradora costumbre de perseguir a las mujeres, sin importar su edad, levantarlas en peso y agarrarlas a besos por la fuerza, con todo lo que significaba ser besuqueada por un sujeto, que pedía a gritos un tratamiento intenso con un dermatólogo o al menos, un &lt;em&gt;peeling&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo confesar que me salvé de las mañas amatorias de este solitario personaje, gracias a Dios, sí, gracias a que encontré abiertas de par en par las puertas de la iglesia San Carlos y a un corpulento fiel que estaba convencido que al prójimo no se le podía amar por la fuerza. &lt;em&gt;El loco chupitos&lt;/em&gt; me persiguió por la plaza de armas de Chimbote, y ahora con alivio puedo decir que me salvé de palpar el abrupto terreno que cubría aquel rostro infame. Ese día recuerdo que lo vi sentado en una banca, solo, mirando el cielo, aturdido seguro por el olor intenso a pescado y perdido en medio del humo naranja de la siderúrgica, humo artificial que fungía de atardecer, quizá pensando en el amor que nunca tuvo y al que no estaba dispuesto a renunciar ni loco. Ese día no pude evitar contemplarlo, había escuchado tantas historias sobre él, lo había visto cargando algunas chicas y sometiéndolas a su recurrente tortura cutánea, que quería ver si lo volvía a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, su mirada extraviada encontró la de una niña asustadiza de diez años y de golpe se puso de pie y, quizá intimidado por mi escudriñadora observación, decidió seguirme y pegarme el susto de mi vida. Corrí, corrí como no lo había hecho en mis escasos diez años de vida y corrí para salvarme de esa pesadilla dérmica. Por suerte y, textualmente, gracias a Dios, encontré abiertas las puertas de la iglesia ¡Aleluya! Ese trago amargo no pude pasarlo tan fácil y lo he comprobado ahora, cuando siento la cercanía de un loco o cuando, por una necesidad laboral, tengo que pisar el Larco Herrera. Entonces, para conservar la calma y bajar el ritmo acelerado de mis taquicardias, solo me ayuda el evocar en ese instante la ecuanimidad del discurso de la locura, en el libro de &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Erasmo de Rótterdam&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;“…hay otra locura muy distinta que procede de mí, y que por todos es apetecida con la mayor ansiedad. Manifiéstase ordinariamente por cierto alegre extravío de la razón, que a un mismo tiempo libra al alma de angustiosos cuidados y la sumerge en un mar de delicias…”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7312627921840816711?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7312627921840816711/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7312627921840816711' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7312627921840816711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7312627921840816711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/06/cosa-de-locos-primera-parte.html' title='COSA DE LOCOS (PRIMERA PARTE)'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RmCAehluquI/AAAAAAAAACU/F6UoEwhDfhI/s72-c/loco+final.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-1005018192456535034</id><published>2007-05-27T14:38:00.000-07:00</published><updated>2007-05-27T18:57:00.561-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='violines'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Paris'/><title type='text'>EL METRO DE PARIS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rln-TxluqsI/AAAAAAAAACE/NxaTGsEvI0o/s1600-h/paris_metro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069362471264758466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rln-TxluqsI/AAAAAAAAACE/NxaTGsEvI0o/s320/paris_metro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que me sumergí en el metro de París, mis oídos colapsaron de éxtasis al ser sorprendidos por una inesperada marcha de violines. Melodías suaves, violentas, por segundos intensas, por minutos nostálgicas, pero, sobretodo, cuerdas enfrentadas contra cuerdas resucitando composiciones inmortales, resucitando, inevitablemente, cada pelo de mi cuerpo. Esta vez no habían sístoles y diástoles, solo el sonido de quince perturbadores &lt;em&gt;stradivarius&lt;/em&gt; penetrando mis huesos. Pensé entonces que la cultura en París se respiraba incluso en un lugar tan utilitario y pragmático como un metro. Ahí estaba yo, detenida frente a un grupo de estudiantes de música, que había decidido sorprender, a esta humilde melómana con nervios de goma, con un impresionante espectáculo de música clásica. Descendí las escaleras, visiblemente, conmovida, hasta llegar al corazón del metro de París, la estación central: &lt;em&gt;Chatelet&lt;/em&gt;. Aún recuerdo ese nombre &lt;em&gt;Chatelet, Chatelet, Chatelet&lt;/em&gt;, tanto como esa palabra pegada, maravillosamente, en cada pasillo del subterráneo, “&lt;em&gt;sortie&lt;/em&gt;”, salida, escape. &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069359911464250034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rln7-xluqrI/AAAAAAAAAB8/3VHA2TQQBZ4/s320/metro+de+paris.gif" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Esperaba la llegada del metro para dirigirme hacia la estación que me llevaría hasta el albergue, donde, por esos días, compartía el sueño con un grupo de japonesas, que habían llegado hasta la ciudad luz para comprarlo todo. Aguardaba, entonces, detrás de la raya amarilla, esperando atenta el sonido de la campana, cuando de pronto un hombre bastante desgarbado, que evidenciaba su existencia arrastrando los pies, se acercó a mí, sí, entre decenas de personas, me eligió a mí y no solo eso, me habló en francés, terrible equivocación, &lt;em&gt;je ne parle pas francais&lt;/em&gt;, le dije. Con las señas entendí que quería un cigarro, segundo error, no fumo, la nicotina y el alquitrán, me pueden matar antes de tiempo y si algo deseo es llegar por lo menos a los 90 años con vida, no puedo esperar alcanzar a Juanita, mi abuela, quien ya pasó los 101. Pero en fin, no tenía cigarros, el mendigo algo molesto desistió y le pidió lo mismo al hombre que estaba parado a mi lado, mala suerte, él tampoco fumaba. De pronto, un esputo volador se estampó contra la cara del vecino, quien se limpió con un pañuelo y solo atinó a meter las manos dentro del bolsillo de su saco y empuñar una chaveta filuda, brillante, tan brillante que el contacto visual me hizo pestañear; el indigente fumador no se quedó tranquilo, sacó también de su mochila un cuchillo y, sin imaginarlo, yo R. estaba en medio de esa gresca, totalmente, asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chatelet estaba reventando de gente, las caras se encogían asombradas, aterradas y no encontraba un lugar a donde huir. Y no exagero cuando digo que sin problemas podía salir lastimada. Ambos lados estaban ya en posición, con las retinas dilatadas, cortando el viento con el acero, ambos listos para herir a su adversario ¿Se darían cuenta de que yo no era el enemigo? Estaban cerca, tan cerca, que solo atiné a encoger la barriga, cubrirme la cara, que vanidad, y empujar al resto, en un intento natural de supervivencia. La taquicardia me estaba matando. Y no entendía los insultos, no comprendía lo que decían, no entendía nada, solo podía leer sus gestos y créanme que no era suficiente, estaba parada en medio de una bruma idiomática que alteraba cada nervio de mi asustadizo organismo. Y de pronto &lt;em&gt;clinnnnnnn, clinnnnnnn&lt;/em&gt;, no era el segundo round, era el hermoso metro de París, esa mole de acero y pura electricidad que se acercaba veloz para rescatarme. Se abrieron las puertas y me sumergí corriendo en las fauces metálicas de mi salvador. Aún sudando, creí oír a lo lejos los stradivarius evocando una aterradora composición de Wagner. Llegué temblando al albergue y ahí estaban mis amigas japonesas que no hablaban español, francés pero masticaban algo de inglés. Les conté que había estado en el metro de París y que un hombre tenía un cuchillo, mis amigas consumidoras y de ojos rasgados solo exclamaron sorprendidas y con las camaritas colgándoles del cuello:&lt;em&gt; The man has a Knife? Sí, a knife&lt;/em&gt;, les dije, &lt;em&gt;Ohhhhh! A knifeeeeeeeeeee…Nooooooo…&lt;/em&gt;Solo logré trasladarles mis taquicardias con tal efectividad, que decidieron asustadas no poner un solo pie en el metro de París ¡Que había hecho! Estresar a mi entorno. Ni en París había logrado relajarme del todo y no contenta con eso, había bombardeado a mis nuevas amigas con intensas ráfagas de tensión. Pero debo decir a mi favor algo, ésta no es una exageración mía. El azar estaba detrás de todo esto, jugando una vez con los hilos de mi vida. Dos días después, más tranquila, decidí enfrentar mis temores y bajé de nuevo al metro, llena de coraje, para ir a conocer el Palacio de Versailles. Esa trifulca inaugural, me repetía una y otra vez, fue sola una terrible coincidencia, solo una coincidencia. Pero la verdad no lo fue, me equivoqué, viajar a Versailles fue un infierno, un desafío más para mi cuerpo. Adiós, coraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, dos hombres intentaron asaltar a unos amigos y, por supuesto, a mí. Hasta ahora me pregunto ¿Por qué nunca puedo estar excluida de estos insufribles episodios? No lo sé. En fin, llegamos a cambiar tres veces de vagón, intentamos perderlos de vista en cada una de las estaciones, pero fracasamos. Nos siguieron por media hora, se sentaban cerca, nos miraban fijamente. Era casi una suerte de tortura psicológica. En la penúltima estación por fin logramos correr por las escaleras mecánicas, atropellando en el camino a uno que otro franchute que gritaban a lo lejos consonantes y vocales enredadas, totalmente, incomprensibles. Que corno habrán dicho! Seguro mi madre pago pato, pollo y pavo. Mientras corría alterada por esos pasillos enredados solo atinaba a buscar esa milagrosa palabra: &lt;em&gt;Sortie&lt;/em&gt;, escape, salida. Llegamos en segundos hasta la puerta de Versailles, jadeando como perros que huyen de sus amos, habíamos logrado por fin, perderlos de vista. Esa noche caminé sola hasta el Sena, me quedé por un rato mirando las luces, disfrutando la arquitectura en compañía de unos viejos faroles, pensé entonces en el azar y en ese raro imán que llevaba pegado al cuerpo y que se encargaba de atraer situaciones extrañas a mi vida. Al menos esa noche, el cielo parisino logró desterrar de mi pecho por un instante, esas incesantes taquicardias. Recordé entonces la marcha de los violines, ese sonido intenso y fui a dormir evocando los nostálgicos acordes de esos quince &lt;em&gt;stradivarius&lt;/em&gt; del metro de París. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-1005018192456535034?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/1005018192456535034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=1005018192456535034' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1005018192456535034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1005018192456535034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/el-metro-de-paris.html' title='EL METRO DE PARIS'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rln-TxluqsI/AAAAAAAAACE/NxaTGsEvI0o/s72-c/paris_metro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-1794199422494195909</id><published>2007-05-23T00:38:00.000-07:00</published><updated>2007-05-23T08:45:41.657-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='huella'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bomba'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='wong'/><title type='text'>DE BOMBAS, CORSOS Y GIGANTES</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlPxIxluqoI/AAAAAAAAABk/7TXVVhg03DQ/s1600-h/ale+de+bombas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067659138774772354" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlPxIxluqoI/AAAAAAAAABk/7TXVVhg03DQ/s320/ale+de+bombas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He decidido redecorar mi casa, comprar unos cojines, colgar unos cuadros y conseguir unas lámparas de papel chinas, mejor si son rojas por el feng shui. Dicen que el rojo tiende a atraer tranquilidad al hogar y la verdad es que esta casa y en vista de los crueles embates del azar, lo mejor es seguir de cabo a rabo ciertos consejos ancestrales. Iba a salir en busca de esas cálidas esferas que penden de las tiendecitas de la calle Capón, cuando recordé que casi perdí mi casa por una de esas pequeñas bolitas de papel maché. Fue en mis últimas vacaciones. Rosita, la mujer que se encarga de organizar mi vida, de limpiar el polvo blanco que se anticipa a las navidades, de ordenar mi casa luego de algún robo inesperado y de mantener las ventanas cerradas para evitar que algún murciélago irrumpa en mi casa, me contó aterrada que casi se incendia el departamento. &lt;em&gt;En serio, que increíble&lt;/em&gt;, le dije entonces, comenzaba ya a perder, por esos días, mi capacidad de asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosita me contó que dejo prendida la luz de una de las habitaciones y que, al día siguiente, cuando abrió la puerta, casi muere ahogada por la tremenda trompada que le prodigó en plena cara una insoportable nube de humo: la lámpara se había quemado, un cortocircuito seguro, y había terminado de achicharrarse, por suerte, en el parqué del cuarto.¿Cómo olvidarlo? Hasta hoy permanece dibujada en el suelo una simétrica aureola negra. Lámparas chinas descartadas. En fin, había decidido voltear la pesada página del pasado en esta casa, con todas las historias raras incluidas, y abrir las ventanas – solo por el día, ya saben que los murciélagos rondan Miraflores – y darle un nuevo respiro a la casa. Decidí empezar por sacudir el polvo de los muebles, cuando de pronto, la taquicardia, al mejor ritmo de Tiburón, tomó por asalto mi caja toráxica. Allí en el mueble crema, limpio, delicado, una inmensa huella de zapato, kilométrica, el zapato de un gigante podría decirse, abarcaba casi la totalidad del cojín ¿Qué era eso?¿Quién había saltado sobre un pie sobre mi diáfano mueble?¿Acaso había alguien en la casa? Ya estaba sudando. La música asfixiante de Tiburón retumbaba por todo mi cuerpo. Solo quedaba una salida: revisarlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busqué en cada habitación, debajo de las camas, en los closets, detrás de las cortinas, de las mesas de noche – como si alguien pudiera caber ahí - detrás de las puertas, en la cocina, en los gabinetes, repisas, en los lugares más estúpidos, imposibles, delirantes, allí busqué también. La tina, el tacho de la ropa sucia, los cajones, los lugares ridículos, los más ridículos de todos. Nada, no había nada. Siguiente paso: comparar la huella con el zapato de mi hermano; el calza 43, no podía ser tan grande. Cogí una zapatilla, la medí detenidamente, y la diferencia era terrorífica, esa debía ser la huella de un hombre que calzaba quizá 52 ¿Existe acaso esa talla?¿De dónde pudo salir? O acaso me había encogido y en cualquier momento tendría que empezar a correr para evitar ser devorada por una hormiga. Era una huella grande en un mueble crema, una sola huella, no dos, una anormal marca negra que embarraba todo el cojín del sofá. Aturdida decidí olvidar el asunto, tirarlo a la espalda, total, no había nadie en la casa, estaba vacía. Sumaría este episodio, al del inexplicable polvo blanco. Quizá necesitaba un baño con esas bombas relajantes efervescentes, necesitaba que una espuma tan alocada como yo cubriera por completo mi cabeza y se llevara, con suerte, a punta de burbujas, todo el estrés de mi organismo. Eso haría, que las burbujas aplaquen mi neurosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba lista entonces, cuando de pronto un sonido ensordecedor, volvió a crisparme los nervios. Bum, bum, bummm ¿Una bomba? Sí, era una bomba. Yo había vivido de cerca la de Tarata, había estado a una cuadra de la bomba colocada en el Hotel Maria Angola y a unos pocos metros de la explosión en el instituto Libertad y democracia. Una bomba, de nuevo una bomba. No me iban a sorprender esta vez, ya había aprendido, meticulosamente, las técnicas de supervivencia. En tiempo de guerra, cuerpo a tierra. En caso de bomba, siga estos pasos: tírese al suelo, aléjese de los vidrios, cubra su cabeza con la manos, abra la boca, separe las piernas, cierre los ojos y, si es católico, rece, si no lo es, hágalo también. Lo espantoso de este episodio, es que tuve que cumplir con todo el ritual antibombas desnuda. Recuerdan que tras la huella había decidido meterme a la tina para relajarme, bueno pues, acababa de poner el primer pie en el agua, cuando el estallido me sorprendió sin ropa. Sí, desnuda, en bolas, como Don Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avance agachada hasta la habitación para traer hasta el baño mi teléfono. De nuevo, bum, bum, bummm. Miraflores, otra vez en llamas. Ya podía escuchar en mi subconsciente las sirenas, las ambulancias, los bomberos. &lt;em&gt;Hola Rafael, oíste, una bomba de nuevo, estoy muerta de miedo y tirada en el baño boca abajo sin ropa, justo me iba a meter a la ducha, estoy aterrada, temo cortarme con los vidrios, hay ventanas por toda la casa, estoy encerrada en el baño. R. vístete por favor ¿Sabes que día es hoy? No, respondí. Dentro de dos días es 28 de julio y el Corso de Wong acaba de terminar su recorrido y ya empezó el fantástico espectáculo de fuegos artificiales, no hay bombas. Por favor R. tienes que hacer algo con esos traumas&lt;/em&gt;. Sí, vestirme. Estaba más roja que un camarón, totalmente abochornada, la vergüenza era tal que pensé que ese color rojo tan intenso invadiendo toda mi cara, terminaría convirtiéndose en una suerte de alergia ¡El Corso de Wong! Claro. Si alguien quería saber que tipo de traumas y efectos colaterales pueden producir en una persona la exposición a la violencia senderista, no indaguen más, la respuesta en mi caso es evidente: El ridículo. El efecto más bochornoso de todos. Ese que te quita el sueño, te paraliza la respiración y te arranca el pecho a punta de taquicardias estúpidas. Desde entonces, para evitar el ridículo, ese efecto colateral que dejó tan arraigado en mi Sendero Luminoso, cada 28 de julio procuro estar en el Parque Kennedy, levantar la vista al cielo, disfrutar de ese grupo de lucecitas centellando sobre mi cabeza y de paso no olvidar de nuevo que el bummm! No es otra bomba sino el tradicional Corso de Wong.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-1794199422494195909?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/1794199422494195909/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=1794199422494195909' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1794199422494195909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1794199422494195909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/de-bombas-corsos-y-gigantes.html' title='DE BOMBAS, CORSOS Y GIGANTES'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlPxIxluqoI/AAAAAAAAABk/7TXVVhg03DQ/s72-c/ale+de+bombas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7973317122856637399</id><published>2007-05-20T00:31:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T01:04:43.143-07:00</updated><title type='text'>LA CABEZA DEL RAWÍ</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlABBxluqmI/AAAAAAAAABU/7Sk7CxazMbo/s1600-h/enterrador.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066550710794889826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlABBxluqmI/AAAAAAAAABU/7Sk7CxazMbo/s320/enterrador.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlAAUBluqlI/AAAAAAAAABM/laXbdAuiNEU/s1600-h/enterrador.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hace unos días, uno de mis hermanos recordó un poema del nicaraguense Ruben Darío: &lt;em&gt;"La cabeza del Rawí".&lt;/em&gt; Y entonces caí en la cuenta que era uno de los favoritos de &lt;strong&gt;&lt;em&gt;El Viejo enterrador de la comarca. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Este peculiar personaje, a quien tuve la suerte de conocer gracias a la imaginación de mi padre, recitaba de corrido el poema de Darío, como un exquisito preámbulo de esas inolvidables noches de cuentos sin bombillas. Este es tan solo un pequeñísimo homenaje a mis padres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;LA CABEZA DEL RAWÍ &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;(Cuento oriental) &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;I &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuentos quieres, niña bella? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Tengo muchos que contar: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de una sirena de mar, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de un ruiseñor y una estrella, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de una cándida doncella &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que robó un encantador, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de un gallardo trovador &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y de una odalisca mora, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con sus perlas de Bassora &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y sus chales de Lahor. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;II&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Cuentos dulces, cuentos bravos, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de damas y caballeros, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de cantores y guerreros, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de señores y de esclavos; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de bosques escandinavos &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y alcázares de cristal; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cuentos de dicha inmortal, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;divinos cuentos de amores &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que reviste de colores &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;la fantasía oriental. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;III &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Dime tú: ¿de cuáles quieres? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Dicen gentes muy formales &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que los cuentos orientales &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;les gustan a las mujeres; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;así, pues, si eso prefieres &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;verás colmado tu afán, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;pues sé un cuento musulmán &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que sobre un amante versa, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y me lo ha contado un persa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que ha venido de Hispahán. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;IV &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Enfermo del corazón &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;un gran monarca de Oriente, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;congregó inmediatamente &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;los sabios de su nación; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cada cual dio su opinión, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y sin hallar la verdad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;en medio de su ansiedad, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;acordaron en consejo &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;llamar con presura a un viejo &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;astrólogo de Bagdad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;V &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Emprendió viaje el anciano;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;llegó, miró las estrellas;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;supo conocer en ellas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;las cuitas del soberano; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y adivinando el arcano &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;como viejo sabidor, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;entre el inmenso estupor &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de la cortesana grey, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;le dijo al monarca: —!Oh Rey! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Te estás muriendo de amor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;VI&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Luego, el altivo monarca, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con órdenes imperiosas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;llama a todas las hermosas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;mujeres de la comarca &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que su poderío abarca; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y ante el viejo de Bagdad, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;escoge su voluntad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de tanta hermosura en medio, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;la que deba ser remedio &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que cure su enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;VII &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Allí ojos negros y vivos; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;bocas de morir al verlas, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con unos hilos de perlas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;en rojo coral cautivos; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;allí rostros expresivos; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;allí como una áurea lluvia, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;una cabellera rubia; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;allí el ardor y la gracia, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y las siervas de Circasia &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con las esclavas de Nubia. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;VIII &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Unas bellas, adornadas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con diademas en las frentes, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con riquísimos pendientes &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y valiosas arracadas; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;otras con telas preciadas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cubriendo su morbidez; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y otras, de marmórea tez, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;bajas las frentes y mudas, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;completamente desnudas &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;en toda su esplendidez. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;IX &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;En tan preciada revista, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;ve el Rey una linda persa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de ojos bellos y piel tersa, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;que al verle baja la vista; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;el alma del Rey conquista &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;con su semblante la hermosa, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y agitada y ruborosa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;llena de temor &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cuando el altivo Señor &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;le dice: —Serás mi esposa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;X &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Así fue. La joven bella &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de tez blanca y negros ojos, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;colmó los reales antojos &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y el Rey se casó con ella. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;¿Feliz, dirás, tal estrella, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Emelina? No fue así: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;no es feliz la Reina allí &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;la linda persa agraciada, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;porque ella está enamorada &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de Balzarad el rawí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XI &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Balzarad tiene en verdad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;una guzla en la garganta, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;guzla dúlcida que encanta &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cuando canta Balzarad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Vióle un día la beldad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y oyó cantar al rawí; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de sus labios de rubí &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;brotó un suspiro temblante... &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Y Balzarad fue el amante &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de la celestial hurí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XII &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Por eso es que triste se halla &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;siendo del monarca esposa, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y el tiempo pasa quejosa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;en una interior batalla. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Del Rey la cólera estalla, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y así le dice una vez: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;—Mujer llena de doblez: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;di si amas a otro, falaz.— &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Y entonces de ella en la faz &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;surgió vaga palidez. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XIII &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;—Sí —le dijo—, es la verdad; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de mi destino es la ley: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;yo no puedo amarte, ¡Oh Rey! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;porque adoro a Balzarad.— &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;El Rey, en la intensidad, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de su ira, entonces, calló; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;mudo, la espalda volvió; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;mas se vía en su mirada &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;del odio la llamarada, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;la venganza en que pensó. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XIV &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Al otro día la hermosa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de parte de él recibió &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;una caja que la envió &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;de filigrana preciosa; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;abrióla presto curiosa &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y lanzó, fuera de sí, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;un grito; que estaba allí &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;entre la caja, guardada, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;lívida y ensangrentada &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;la cabeza del rawí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XV &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;En medio de su locura &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y en lo horrible de su suerte, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;avariciosa de muerte &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;ponzoñoso filtro apura. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;Fue el Rey donde la hermosura, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y estaba allí la beldad &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;fría y siniestra, en verdad, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;medio desnuda y ya muerta, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;besando la horrible y yerta &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;cabeza de Balzarad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;XVI &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;El Rey se puso a pensar &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;en lo que la pasión es, &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;y poco tiempo después &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;el Rey se volvió a enfermar.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7973317122856637399?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7973317122856637399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7973317122856637399' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7973317122856637399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7973317122856637399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/la-cabeza-del-raw.html' title='LA CABEZA DEL RAWÍ'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RlABBxluqmI/AAAAAAAAABU/7Sk7CxazMbo/s72-c/enterrador.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-7595113529665031085</id><published>2007-05-17T00:49:00.000-07:00</published><updated>2007-05-17T01:04:20.351-07:00</updated><title type='text'>EL VIEJO ENTERRADOR DE LA COMARCA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkwMTBluqkI/AAAAAAAAABE/mUA9ksf1CNg/s1600-h/miedo+final+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5065437201868696130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkwMTBluqkI/AAAAAAAAABE/mUA9ksf1CNg/s320/miedo+final+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hace unos días, en un intento por exorcizar las malas vibras de mi rincón apacible y no renunciar, sobretodo, a la compañía de mis viejas amigas, decidí invitar a un grupo de camaradas para callar esta vez y escuchar las historias del resto, quería descubrir si soy o no normal como todos. Dejé a un lado los avisos económicos, la búsqueda de una casa y el miedo inminente a equivocarme otra vez. Me relajé, como no lo hacia en mucho tiempo, tomé una lata de cerveza y me dejé embriagar por un instante por la voz impresionante de Billy Holiday. Escuche entonces a los otros. Los otros hablaron de sus trabajos, de sus departamentos, de sus novios, novias y, sobretodo, de lo gratificante y delicioso que era para cada uno de ellos, llegar cada noche a sus hogares. Por supuesto, sin murciélagos, ataúdes, vecinos en bolas, traficantes y demás situaciones freak, que se habían convertido ya en parte de mi vida. Sonaba, realmente, envidiable, casi imposible de alcanzar, dormir sin sobresaltos y taquicardias ¡Que lujo! En fin, hablaron de sus vidas, de su infancia, de esta evocación recurrente a los dibujos animados de hace veinte años atrás, recordaron juegos, su primer Nintendo o Atari, volvieron, casi con desesperación, a esa época en la que con las justas, alcanzaban de puntillas el tablero de la mesa del comedor. Me sentí cómoda, libre de estrés, sumergida en ese grato humo de cigarrillo que solo permitía el uso de pretéritos. Fue entonces que, con los huesos relajados y el cuello distendido, me animé a contarles una historia, un episodio inolvidable de mi infancia. En esos tiempos tenia ocho años y no todo giraba entorno al bar El Tiburón y a sus sangrientas cirugías callejeras. Estaba también &lt;em&gt;El viejo enterrador de la comarca.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que el seño fruncido ya invadía entonces mi pequeña frentecita, evidenciando a mi corta edad, esta personalidad estresada con la que debo lidiar ahora. Debo confesar que &lt;em&gt;El viejo enterrador de la comarca&lt;/em&gt;, aún me aterra pero a la vez agrada. En fin, sábado por la noche, jugaba sola como de costumbre, a mi hermana X. no le gustaban esas cosas, ella leía y dibujaba, yo como era una niña, decía X., debía jugar, la verdad es que me gustaba hacerlo. Yo la pequeña r. cargaba entonces con una livianísima mochila de ocho años. X. con una de once. Era sábado y las luces se apagaban -en Chimbote los apagones no eran producto del terrorismo, sino el resultado de una acostumbrada falla eléctrica. Toda la casa quedaba envuelta en la más absoluta oscuridad, yo buscaba de inmediato la mano de X.. Mi hermano, el mayor, aparecía, raudamente, en el cuarto, listo para protegernos y siempre con uno de sus cuchillos de campo en la mano. Mi madre, extrañamente, no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, en el fondo de la casa percibíamos el sonido de un andar cansado, lento, aproximándose de a pocos a donde estábamos. Sí, era él, mi padre: El viejo enterrador de la comarca. Este personaje llegaba, directamente, desde la imaginación de mi padre a contarnos una historia escalofriante, sin filtros ni ningún tipo de restricciones, crudeza y ficción descarnada. El viejo enterrador había bajado la llave general y estaba listo para empezar la función. No lográbamos ver nada. Mi cuerpecito temblaba, sujetaba atemorizada la mano de X., sudaba y no sé si eran taquicardias entonces, pero mi pecho revoloteaba desesperado. La voz ronca y extremadamente pausada del viejo enterrador, nos pedía que hiciéramos primero una ofrenda al muqui, al duende de las minas, para prevenir así alguna tragedia futura. Sacábamos caramelos, chocolates y demás golosinas, adiós a los provisiones infantiles. Yo estaba convencida de que al muqui no quería topármelo en persona y menos a oscuras. El viejo enterrador nos contaba la historia de aquel pobre hombre que quedó encerrado en un barco fantasma cuando la nave recién se construía, un hombre atrapado entre paredes de madera gruesa, que gritaba, se lamentaba, torturando noche tras noche a los tripulantes de la embarcación. También el episodio de aquel cementerio en Huambacho, ubicado a pocos minutos de la playa Tortugas, que por las noches liberaba una carga de energía de otro mundo, del mundo de los muertos, y que justo esa energía conseguía apoderarse y controlar los volantes de los conductores, que atravesaban la zona, provocando accidentes de lo más sangrientos, con el único objetivo de sumar una cruz a su extenso terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo bueno comenzaba cuando El viejo enterrador de la comarca se levantaba de pronto, caminaba unos pasos hacia la cocina, regresaba arrastrando los pies hasta el cuarto, chorreando sangre –solo ahora descubrí que era salsa de tomates. Pero entonces parecía muy real. Gritaba, se quejaba, lloraba. Mi madre aparecía, de un momento a otro, en escena para desafiar al viejo enterrador y éste bastante mortificado terminaba ahorcándola y embadurnándola de sangre también. Yo recuerdo que lloraba, lloraba incontrolablemente, mientras el viejo enterrador, mi padre, nos perseguía para atraparnos y ahorcarnos. Lloraba desconsolada por mi madre, a quien veía tendida en el suelo, muerta y lloraba porque temía convertirme en una víctima más de ese aterrador personaje. La casa continuaba a oscuras. Conmovida, mi madre me abrazaba y el viejo enterrador se limpiaba el ketchup que tenía por toda la cara: &lt;em&gt;R. somos nosotros, no llores más, es solo una historia&lt;/em&gt;. Recuerdo que eran noches de terror, de angustia, de un estrés en ciernes. No sé porque un silencio extraño ha invadido de pronto la comodidad de este encuentro. &lt;em&gt;R. escucha, no es normal, esta lejos de serlo. Quizá sí explica mucho, esas taquicardias, esos miedos, deberías contárselo a un psicólogo.&lt;/em&gt; Preferí no hacerlo. Para mí esos días raros, extraños, poco convencionales, algo aterradores, freaks, taquicárdicos, siempre despiertan en mi lo mismo, un cariño desmedido por mi familia.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-7595113529665031085?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/7595113529665031085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=7595113529665031085' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7595113529665031085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/7595113529665031085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/el-viejo-enterrador-de-la-comarca.html' title='EL VIEJO ENTERRADOR DE LA COMARCA'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkwMTBluqkI/AAAAAAAAABE/mUA9ksf1CNg/s72-c/miedo+final+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-1333647243940959060</id><published>2007-05-10T23:02:00.000-07:00</published><updated>2007-05-10T23:32:48.155-07:00</updated><title type='text'>MI EDIFICIO (EPISODIO II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkQHAynu69I/AAAAAAAAAA0/zqIz2j961SU/s1600-h/fear.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5063179591241100242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkQHAynu69I/AAAAAAAAAA0/zqIz2j961SU/s320/fear.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que entre a mi departamento, recuerdo que lo primero que me cautivo fue la vista. No es espectacular, está lejos de serlo, vivo frente a una avenida bastante congestionada y ruidosa, que no se cansa de toser monóxido sobre mi casa. Pero, en fin, como mi cuarto, estratégicamente, da al otro lado de la calle, decidí quedarme, seducida extrañamente por la vista ¿Qué me cautivo? Me atraparon cuatro jurásicas palmeras, vestidas, irremediablemente, de smog, que erguidas desde lo alto se esmeraban en alegrar la ventana, mi ventana. Querían compañía y la verdad, también yo. Estas viejas amigas de brazos largos y verduscos se mueven siempre con una suavidad tan deliciosa que, de alguna extraña forma, logran en mí lo imposible: masajear mis nervios. A veces me descubro mirando perpleja su vaivén por un espacio de 15 minutos y la taquicardia incluso se esfuma. Es raro, pero eso para alguien como yo es valiosísimo, más preciado de lo que imaginan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, solo quería contarles que estas amigas mías observan desde las alturas cada situación extraña de la cual yo R. soy la víctima y ellas las testigos. Mis palmeras, por ejemplo, fueron testigos de aquel polvo blanco esparcido por todo el departamento. Era tan blanco como la nieve, tan blanco como mi cara de asombro cuando al abrir la puerta de regreso del trabajo, una suerte de navidad anticipada y a 24 grados de temperatura, tomó por asalto mi casa. No busquen una explicación porque no la van a encontrar. Solo me conformo ahora con no volver a toparme con una ventisca tan aterradora como esa, no en mi casa, no en mi rincón. Todo cubierto de un polvo blanco, delgado, finísimo. Y lo peor de todo es que, de inmediato, un detalle horrendo salto a la vista: las ventanas de la casa estaban cerradas, semiclausuradas, no había en ese lugar una pizca de aire. Siguiente opción: pensar en el imposible ¿Qué sustancia parecida podría haberse caído y esparcido por el suelo con la ayuda de la tremenda vibración que solo un avión, en un recorrido inusitado, podría haber producido al volar muy cerca de mi casa? Respuesta: Ninguna. No había harina en los aparadores, el talco se había terminado, no compro azúcar en polvo hace meses, el exceso de químicos produce cáncer, y las drogas con esas características, aún no he intentado probarlas. Nada, no había explicación alguna. El cobertor de mi cama blanco, el suelo blanco, mi computadora blanca, mi estudio blanco, mi sala blanca, mi comedor blanco, mis zapatos blancos, mis manzanas blancas y créanme, puedo continuar hasta la medianoche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo restaba limpiar, así que lavé todo, obsesivamente, para borrar esa aterradora imagen de mi casa. Acabé cansada con taquicardia y triste hasta la médula ¿Por qué ese lugar evocaba con insistencia el título de una película de Almodóvar? Era, sin exagerar, una mujer al borde de un ataque de nervios, pensé en escapar. Salir corriendo sin rumbo alguno, apartarme de los robos, los vecinos neuróticos, en bolas, de los que se fueron, de los que no volverán, de todo. En medio de esta crisis predecible llamé a Alma, una buena amiga del trabajo, que siempre soporta con estoicismo mi neurosis. Le conté todo lo ocurrido, hasta el más blanco detalle pero “Alma, la que siempre guarda la calma”, me dijo: &lt;em&gt;R. exageras, relájate, tomate una cerveza y duerme un poco, tu casa esta un poco sucia, quizá hay polvo en exceso, pero mañana limpias y se acabó, eso es todo&lt;/em&gt;. Pero no lo fue. Mi edificio estaba ahora en las noticias. Sí, en la tele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arranque a reír hasta las lágrimas. Mi casa polvorienta no era lo llamativo sino mis vecinos, los que vivían al final del pasillo. Esa familia amable, un poco callada, que siempre me decía adiós antes de salir del trabajo, estaba en la pantalla, con esas mismas imperturbables caras. No lograba asimilarlo. Recordé de un momento a otro que Don Antonio me había dicho algo: &lt;em&gt;R. esos del 306, son traficantes, veo niños, muchos niños que entran y salen&lt;/em&gt;. Pensé que estaba loco, no me culpen, vean primero al administrador de su edificio en pelotas, para que me entiendan. Pensé de golpe: Ese hombre, no sabe ya que hacer con tanto tiempo libre. Sin embargo, sí sabía: espiaba. Don Antonio podía estar gordo y mofletudo, pero conservaba en muy buena forma su olfato. Y lo demostró olisqueando tan bien a los vecinos, eran sin duda traficantes de niños y escondían en el departamento a tres chinos delgaduchos, que al parecer se encargaban de vender a los pequeños ¿Cómo miércoles entraban? No lo sé. Esta historia la recordé hoy cuando, al subir a un taxi, el conductor me dijo: &lt;em&gt;Ahí vivían los chinos, los que traficaban chibolos ¿Usted los conocía? &lt;/em&gt;Sí y la familia era amable. Una vez más estoy agotada. Buscaré ahora sí una nueva casa y, mientras tanto, volveré a la ventana para rogar que el vaivén de las palmeras me devuelvan la calma. Necesito una tregua. Hasta mañana.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-1333647243940959060?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/1333647243940959060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=1333647243940959060' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1333647243940959060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/1333647243940959060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/mi-edificio-episodio-ii.html' title='MI EDIFICIO (EPISODIO II)'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RkQHAynu69I/AAAAAAAAAA0/zqIz2j961SU/s72-c/fear.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-4750235170912309043</id><published>2007-05-07T08:26:00.000-07:00</published><updated>2007-05-09T16:28:30.934-07:00</updated><title type='text'>MI EDIFICIO (EPISODIO I)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rj9Fxinu68I/AAAAAAAAAAs/1oLB0f9mlmo/s1600-h/ojo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5061841223597091778" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rj9Fxinu68I/AAAAAAAAAAs/1oLB0f9mlmo/s320/ojo.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se supone que cuando te mudas por primera vez y vas en busca de la tan ansiada independencia, esperas, de alguna forma, poder encontrar un bulín donde tú y todas tus cacharpas puedan convivir en armonía y si es posible acogidos por un vecindario apacible. Yo R. soy de las que siempre se esmera en buscar un poco de calma y cuando digo que me esmero, no exagero, he procurado incansablemente en los últimos ocho años encontrar espacios pacíficos, sosegados, stress free, para ser más directa. He buceado en la páginas de los avisos económicos hasta destrozar mi vista, he recorrido obsesivamente calles, he preguntado, he sudado, he contratado corredores que sin piedad succionaron mis ahorros, lo hice todo, solo para encontrar un poco de paz. No siempre tuve éxito, pero debo confesar que, hace tres años, sentí con honestidad que me había aproximado a la meta. En ese instante, pensé que había hallado por fin mi lugar, mi morada, ese rincón casi perfecto que, involuntariamente, lograba arrancar de mi boca una frase tan trivial como: &lt;em&gt;“Hogar dulce hogar”&lt;/em&gt;. Sin embargo, el adverbio “casi” revela con cierta sutileza, mi tremendo desacierto. Así es, fracasé, fallé, cometí un error y de los grandes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi edificio, puedo decirlo sin rodeos, se ha convertido en un imán de episodios raros, de situaciones inesperadas, que comenzaron a atacar frontalmente mi sistema nervioso, una semana después, de que reventando de alegría cruce el umbral de mi departamento. Hoy, por supuesto, el epicentro de agresivos sístoles y diástoles. Creo incluso que mi taquicardia se agudizó desde entonces. Había pasado una semana, siete días, cuando de regreso del trabajo, un cajón, sí, un ataúd lustroso, obstaculizó de golpe mi paso. Mi cuerpo se eriza mientras narró ese instante, ahora mismo me siento como una suerte de catre hindú, mis pelos hacen las veces de clavos. Mi vecino, el señor que acababa de conocer hace pocos días, se despedía de mí a través de una aterradora y fría caja fúnebre. No pude dormir esa noche, tampoco las siguientes ¿Por qué yo? ¿Por qué mi rincón ideal se veía de pronto enlutado de esa forma? Éste fue solo el comienzo. Salí al poco tiempo en busca de nuevos vecinos y conocí a Don Antonio y a Martha, una mujer muy simpática, que vivía al otro lado de mi puerta, y que no podía ocultar a diario su extraña obsesión con la seguridad. &lt;em&gt;Cierra la puerta corazón, asegura bien tu reja, esa chapa está muy débil, busca otra, guarda bien tus llaves, yo prefiero llevarlas en el pecho&lt;/em&gt;, me las muestra, Que horror! &lt;em&gt;Han robado en el primer piso&lt;/em&gt;, continúa Martha, visiblemente, aterrada. Tanta locura terminó por perturbarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, decidí inspeccionar un poco el edificio, revisar los pasillos, detectar cada lugar por el que un ladrón podría escabullirse y robar mi casa. Las ventanas exteriores, las rejas, la entrada, el techo, los departamentos laterales, las ventanas interiores. Faltaba la ventana del descanso del segundo piso. Decidí observar entonces si desde ese ángulo podían espiar mi apacible hogar, concluí aliviada, que era imposible. Pero Don Antonio, el administrador del edificio, sí debía tener cuidado, yo R. podía verlo todo. Y lo comprobé cuando, en ese preciso momento, Don Antonio apareció en bolas, sí, calato en la ventana, cantando, y yo allí empinada mirándolo sin querer, transformada por las circunstancias en una voyeur de pésimo gusto. Lo peor de todo es que cuando me disponía asqueada a huir, Don Antonio me vio. Carajo! Corrí despavorida, tomé un taxi y me fui al trabajo. No podía creerlo, de seguro pensaba que era una enferma de lo peor y que disfrutaba espiando viejos en bolas. Dejé de mirarlo a los ojos por un buen tiempo. Nunca me dijo nada, pero ambos lo sabíamos ¿Le habrá contado a su esposa? Eso me tortura hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo confesar, sin embargo, que esta histeria mía, que me llevó a recorrer los caminos del ridículo, fue fundada. Hace un año robaron mi casa y como no podía ser de otra forma, fue de lo más extraño. No solo porque no forzaron la puerta para entrar, sino porque el felón solo se llevó mi equipo de música y mis discos, mis tesoros más preciados, con tristeza lo digo. Lo raro de este episodio fue que el asaltante se llevó mis zapatillas, los ocho pares de zapatillas que tenía ¿Qué más puedo pensar? Un ladrón fetichista. Prefirió mis zapatos a un televisor, pasadores a mis artefactos, suelas de goma a una cámara fotográfica, plantillas ortopédicas a dinero al cash. A estas alturas mi rincón ideal se había convertido ya en una sucursal de sobresaltos y taquicardias. Pero pensaba igual con optimismo que la situación mejoraría ¿Qué más podía pasar? Polvo blanco, eso resume la próxima historia, polvo blanco esparcido en el piso de mi casa, toda una fiesta al mejor estilo de Tony Montana. Voy en busca de un vaso de agua, estoy sudando, las ventanas siguen cerradas. Regreso pronto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-4750235170912309043?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/4750235170912309043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=4750235170912309043' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4750235170912309043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/4750235170912309043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/mi-edificio-episodio-i.html' title='MI EDIFICIO (EPISODIO I)'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/Rj9Fxinu68I/AAAAAAAAAAs/1oLB0f9mlmo/s72-c/ojo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-2036286535385518684</id><published>2007-05-03T00:21:00.000-07:00</published><updated>2007-05-03T19:05:04.849-07:00</updated><title type='text'>S.O.S: CHUPASANGRES Y VECINOS AL ATAQUE</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjmOIynu66I/AAAAAAAAAAc/yFTnx9v7ZFA/s1600-h/bat+final.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5060231938005986210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjmOIynu66I/AAAAAAAAAAc/yFTnx9v7ZFA/s320/bat+final.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El lunes último, mientras ojeaba como de costumbre Perú.21, me topé en la página 15, con una noticia espeluznante. De solo recordarlo, los pelos se me ponen de punta y la taquicardia regresa de forma agresiva, convirtiendo mi pecho, en una especie de bongo. Leo detenidamente: “ALARMA POR MURCIÉLAGOS”. El artículo continua: “…Presencia de estos animales en algunos parques de Miraflores preocupa a sus vecinos”. Así es, nos preocupa y mucho, quizá en exceso en mi caso, pero no puedo controlarlo, chupasangres merodean los cielos limeños y de seguro están dispuestos a escurrirse por la primera rendija que deje libre, no cabe duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras trato de recobrar la calma y me esmero en disimular en el trabajo mi angustia extrema, mi celular suena: Es mi madre, ya leyó el diario. R. cierra las ventana por favor, has leído, murciélagos en Miraflores, recuerdas lo que paso la última vez…Si entra alguno te encierras en tu cuarto, llamas por teléfono y aguardas. Yo le respondí, apelando a la lógica de supervivencia más elemental: Madre, si me encierro ¿Cómo le abro la puerta entonces, a quien decida arriesgar su cuello para socorrerme?¿Cómo encaro sola al sediento chupasangre aleteando a sus anchas por la casa? A situaciones extremas, soluciones extremas: clausuro las ventanas hasta nuevo aviso. Ahora el calor me asfixia, el ventilador no ayuda y la taquicardia amenaza con desvelarme. Recuerdo otra frase que me tiene enferma: “…hay algunos casos de rabia reportados por mordeduras de murciélagos en la selva del país”. Mordeduras, rabia, mordeduras, rabia, taquicardia, rabia, mordeduras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi temor a estos roedores alados no es exagerado, los he podido ver de cerca, muy cerca, tan cerca como a cinco centímetros de mi nariz y mi nariz es bastante pequeña. Júzguenlo ustedes mismos. Hace un año, me alistaba para ir a trabajar, seguía concentrada mi rutina de siempre. Apagar las luces, desconectar los enchufes, cerrar las ventanas – una alarma igual a la de Peru.21 ya me había alterado entonces- cuando de pronto unos murmullos inusuales me distrajeron ¿Qué podía estar pasando? Aunque suene extraño, opté por olvidarlos, craso error. Cogí mi bolso y cuando abrí la puerta, un murciélago horrible, enorme, con colmillos afilados y todo, se sujetaba con vehemencia de la reja de mi casa. Mi vecina no paraba de gritar mientras yo abría la puerta: …Un murciélago cierra, un murciélago, murciéeeeeeeelago. Carajo! Recordé de inmediato a ChristopherLee y a Béla Lugosi y a todas las películas de Drácula que los dos protagonizaron. Me cubrí el cuello, como si fuera Mina Murray, y busque desesperada mis llaves para cerrar la puerta. Recordé de nuevo a Javier, al azar y a las malditas fuerzas extrañas, que según él, se divertían llevando al límite mis temores y mis nervios de goma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un murciélago en mi reja, en mi reja un murciélago, un murciélago, me esforzaba para asimilarlo. Cuando al fin encontré las llaves, visualice en el fondo del pasillo el final de esta historia. El administrador del edificio, secundado por un grupo de ocho inquilinos, tan o más aterrados que yo, se acercaban sigilosamente con dos antorchas caseras encendidas hacia mi puerta. Hasta hoy me preguntó si no armaron esas antorchas con los mismos periódicos que anunciaban, por esos días, el retorno de los murciélagos. Les juro que ese día, ese grupo de desadaptados terminó por crisparme los nervios. Y hoy debo confesar que me asustan tanto los murciélagos como mis vecinos. El chupasangre huyó, finalmente, despavorido y mi casa, por suerte, sigue en pie. Un detalle más, por si no lo habían leído, existen tres especies de murciélagos que son hematófagas, es decir, que aman la sangre, su sangre y mi sangre. Hasta la próxima entrega. Esta noche, no podré pegar un ojo. El calor arrecia, mi taquicardia también.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-2036286535385518684?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/2036286535385518684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=2036286535385518684' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/2036286535385518684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/2036286535385518684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/05/sos-chupasangres-y-vecinos-al-ataque.html' title='S.O.S: CHUPASANGRES Y VECINOS AL ATAQUE'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjmOIynu66I/AAAAAAAAAAc/yFTnx9v7ZFA/s72-c/bat+final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5303045812457904060.post-5749852049784410745</id><published>2007-04-29T18:10:00.000-07:00</published><updated>2007-04-30T21:07:50.834-07:00</updated><title type='text'>LAS ENTRAÑAS DEL TIBURÓN</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjVDainu65I/AAAAAAAAAAU/QUOJLaOD3gc/s1600-h/munch.scream"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5059023879669738386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjVDainu65I/AAAAAAAAAAU/QUOJLaOD3gc/s320/munch.scream" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Este es mi primer post y debo confesar que estoy nerviosa. Créanme, ya entenderán por qué. Pero empezaré primero cumpliendo con las formalidades del caso. Hola! mi nombre es R. y ahora si, con temor les digo, soy una estresada. No una más del montón, no una de las que banaliza su hablar utilizando de muletilla ese sustantivo, soy sin exagerar el mejor vástago que ha podido parir el estrés. Mi vida no es fácil, está muy lejos de serlo. Y ahora me he dado cuenta que el azar es quien se ha encargado, todo este tiempo, de convertirme en lo que soy, una estresada de la gran pepa, como diría mi padre. La taquicardia ha vuelto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Me pregunto, últimamente, si todo comenzó cuando mis ojos de ocho años conocieron las entrañas del Tiburón. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Ese bar con nombre de cetáceo que cada noche se esmeraba en mostrarme sus feroces fauces. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El Tiburón reventaba de gente, de ruido, de riñas y la función comenzaba a partir de las 4 de la madrugada. Entonces, un grupo de borrachos insufribles, con las cabezas repletas de alcohol, recogían de la calle unas botellas de ron Cartavio exprimidas por la sed y de golpe con una furia incontenible, las estrellaban contra el suelo. Desde la ventana de mi cuarto, podía verlo todo. Una batalla campal decían mis padres y de inmediato me regresaban a la cama. Más de un cuerpo de sopetón fue sometido a una de esas cirugías callejeras. La avenida Bolognesi en Chimbote se había convertido de pronto en una sala de operaciones al paso, baldeada con violencia de sangre ¿Acaso eso pudo influir? No lo sé, siempre pensé que era una anécdota divertida, hasta que con ingenuidad la compartí con unos amigos. Ahora dicen que ese episodio lo explica todo, desde mis taquicardias, mi seño fruncido que delata mi constante tensión, hasta el aura de estrés con el que dicen suelo moverme de un lado a otro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Arial;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Confieso que he tratado de convencerlos de lo contrario, he intentado incontables veces cruzar la puerta del trabajo con una sonrisa inmensa, me he esmerado en mover los rulos con suavidad, tratando de imitar el vaivén de un mar calmo, he cambiado mi andar por uno más desgarbado, relajado, como si acabara de fumarme un porro, pero nada ha funcionado. Mi pecho se ha convertido en una caja de resonancia tan sonora, que a veces me preguntó si el resto puede escuchar el concierto con el que vivo a cuestas. No es una ventaja, no es que tenga a The libertines retumbando mis huesos al ritmo de When the lights go out, es un sonido seco, constante, insoportable, sin cadencias ni voces; si escuchara voces, a parte de estresada sería esquizofrénica, que tal cocktail. Ojala tuviera un control y pudiera solo presionar el mute, silenciaría mi cuerpo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;He vivido más de treinta años pensando que era normal como todos, hasta que hace un tiempo un amigo, con total sinceridad, me dijo que no lo era, que estaba lejos de serlo y que no estaría mal buscar un terapeuta. Mientras más nos fuimos conociendo, Javier comprendió que no era yo la culpable y ensayó una teoría de lo más descabellada:…&lt;em&gt;existe una fuerza extraña que se divierte sometiéndote a situaciones que ponen a prueba tus nervios&lt;/em&gt;, me dijo convencido. Toda esta cruda confesión me la hizo en un viaje que hicimos juntos a Europa, cuando pudo observar de cerca, mis reacciones ante algunas situaciones de peligro. En ese preciso momento pensé que seria mejor colocar mi vida en el diván de quienes están dispuestos a leer estas líneas ¿Acaso todo era una casualidad? Ahora lo pienso, mientras el reloj marca las 2 de la mañana, y el intercomunicador suena, una voz del otro lado me dice que le abra la puerta, que no puede entrar al edificio, no me conoce ni yo a ella, es una mujer, me niego a abrirle, insiste, vuelvo a negarme, temo que puedan asaltar mi casa de nuevo. Otra vez la taquicardia ¿Pueden escucharla?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5303045812457904060-5749852049784410745?l=taquicardiataquicardia.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/feeds/5749852049784410745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5303045812457904060&amp;postID=5749852049784410745' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5749852049784410745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5303045812457904060/posts/default/5749852049784410745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://taquicardiataquicardia.blogspot.com/2007/04/las-entraas-del-tiburn.html' title='LAS ENTRAÑAS DEL TIBURÓN'/><author><name>R.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06103167501469388097</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CzhEHQ0_ATQ/RjVDainu65I/AAAAAAAAAAU/QUOJLaOD3gc/s72-c/munch.scream' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry></feed>
