miércoles, 2 de enero de 2008

FUEGO EN EL PISO 3



Hoy me disponía a desconectarme por un rato, zambullirme en un buen libro y escuchar Pink Floyd, empezando por “The final cut”, por supuesto, cuando el sonido del intercomunicador me interrumpió. Abandoné mi cómodo sillón por un pequeño instante, levanté el auricular y…:

-Hay alguien ahí, pregunté. (“Is there anybody out there?”, Pink Floyd vuelve a mi cabeza).

Y allí de golpe terminó mi mañana perfecta.

-Incendioooooooo! Se quema la casa que está detrás de la suya, hay humo, FUEGO!!!!.

Empecé a caminar de un lado a otro totalmente en pánico ¿Y ahora, qué hago? Por la ventana que da a la parte trasera del edificio no veía nada ni siquiera olía a quemado. Pero ciertamente las palabras del intercomunicador sonaban a todo menos a una broma. Así que saqué el balón de gas a la sala, lo más lejos posible de la cocina, busqué una mochila y metí mi laptop, a Facundo(mi oveja morada), mis libros de Auster, mucha música, dinero y por si acaso un par de mudas. Estaba lista entonces para dejar mi pasado, presente y futuro, para que se quemara todo como un vil muñeco de año viejo.

Con la computadora a cuestas estaba segura de que podría sobrevivir y el resto, el resto podría recuperarlo con los años y con un par de cuotas de mi tarjeta Ripley. Busque una cámara de fotos y fotografié todo mi departamento para no olvidar lo vivido, incluyendo lo que no me hubiese gustado vivir. Fotografié, claro, mis palmeras, el dibujo del loco Palma, los trazos de Björk, y cerré la puerta.

Treinta segundos después apareció el inmenso camión cisterna de los bomberos:

- Señorita, ¿Dónde es el incendio?

-A la espalda, justo detrás de mi edificio -atrás de todo lo que tengo, pensé.

Espere con mi mochila al hombro, había decidido observar, desde la banca del otro lado de la pista, como mi rincón se iba consumiendo de a pocos. Recogería un puñado de esas cenizas para conservar ese retazo de mi vida que estaba a punto de viajar hacia la tropósfera, la atmósfera, el espacio celeste. ¡Adiós!

-Hey, señorita!, era un incendio en un techo, unas ramas viejas, el fuego ya está controlado…no fue nada.

Me sentí de pronto ridícula parada en medio de la avenida, con mi mochila al hombro y con esa visión fatalista de la vida a cuestas. Enrojecida y claramente avergonzada regresé a mi rincón, desempaqué y empecé a escribir este post.

Ahora solo me queda compensarlos por este frustrado Armagedon y se me ocurrió que escuchar "The final cut" puede ayudar en algo.

*Esta parte me gusta mucho:

And if I show you my dark side
Will you still hold me tonight?
And if I open my heart to you
And show you my weak side
What would you do?
Would you sell your story to Rolling Stone?
Would you take the children away
And leave me alone?
And smile in reassurance
As you whisper down the phone?
Would you send me packing?
Or would you take me home?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno R. ¿qué puedo decir? no serías tú si no te tomaras la vida tan a la tremenda, sólo trata de relajarte un poco y sigue escribiendo.
L.

Templario Tetrico dijo...

...mucha musica...